(Máximo García Ruiz, 14/05/2026) | Tanto la filosofía como la Biblia contraponen libertad a esclavitud. La libertad es el estado en el que se encuentra el ser humano para actuar sin trabas ni cortapisas. La Biblia, por su parte, enseña que Dios nos ha dado libertad para elegir entre el bien y el mal, si bien matiza que el tipo de elección que hagamos tendrá sus consecuencias, puesto que somos responsables de nuestras elecciones. Lo ratifica el sentido común y la propia experiencia. En el significado más amplio del término libertad, se encuentra seguir a Dios o rechazarle; y hacerlo, o no, a través de una determinada opción religiosa u otra, o por ninguna.
Esa capacidad atribuida al ser humano hace que el concepto al que hacemos referencia haya sido a lo largo de los siglos un tema destacado de reflexión y debate. El libre albedrío está condicionado además de por la propia conciencia moral, por la ley natural y por las leyes divinas y humanas.
La Biblia pone como ejemplo de libre albedrío y sus consecuencias a Adán y Eva. En su caso, según narra el relato de Génesis, eligieron desobedecer a Dios y optaron por seguir el camino marcado por la ciencia a partir del conocimiento. Se trata de un acto de libre albedrío.
Obviamente, Adán y Eva tuvieron que afrontar las consecuencias derivadas de su libre elección, y en ese principio se fundamenta la historia de la humanidad. Una primera objeción sería que esa libertad de actuación absoluta no deja de estar influenciada por factores como la educación, la cultura y la biología que, en alguna medida, pueden influir en uno u otro sentido.
Así pues, libre albedrío es equivalente a responsabilidad moral, social y jurídica en la toma de decisiones; por consiguiente, ejercer el libre albedrío implica una gran responsabilidad ética y moral.
******
Contenidos de esta reflexión “Libre Albedrío y Biblia”:
. Libre Albedrío
. Predestinación
. Libre examen de la Biblia




