(Redacción, 03/09/2026) | Las iglesias evangélicas de Nepal se han movilizado para atender a las víctimas de las inundaciones repentinas que devastaron la semana pasada el distrito de Rasuwa, en el norte del país, en una de las mayores catástrofes naturales que ha vivido la nación himalaya en los últimos años. La Alianza Evangélica Mundial (WEA, por sus siglas en inglés) ha canalizado la respuesta a través de dos redes cristianas nacionales y ha pedido a la Iglesia Evangélica de todo el mundo oración y apoyo para las comunidades afectadas.
La catástrofe se desencadenó el pasado 26 de agosto, cuando el desbordamiento de un lago glaciar en el Himalaya, en la frontera entre Nepal y China, envió una gran masa de agua, roca y hielo hacia los valles del norte de Nepal. La riada arrasó carreteras, puentes, viviendas, mercados y proyectos hidroeléctricos, y dejó incomunicadas a numerosas localidades. Según la Autoridad Nacional para la Reducción y Gestión del Riesgo de Desastres de Nepal, el balance confirmado a última hora del pasado martes superaba los 1.000 muertos y las 3.900 personas desaparecidas, cifra que la Oficina de la ONU para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) cifra en torno a 4.247 desaparecidos.
Las iglesias, primeras en el terreno
Los daños golpearon con especial dureza las zonas de Timure y Syabrubesi, donde el agua se llevó por delante comunidades enteras. En Timure, según los responsables cristianos consultados por la WEA, de las seis iglesias que había en la zona dos quedaron arrasadas por la corriente. Los primeros informes de socorro difundidos por la organización cifraban en más de 125 los creyentes fallecidos, un dato que las autoridades mantenían pendiente de confirmación conforme avanzaban las tareas de búsqueda. Más de 8.000 personas se han visto afectadas por los cortes de comunicaciones y más del 40% de las carreteras de las áreas dañadas quedaron destruidas o gravemente deterioradas, lo que ha dificultado enormemente el acceso de los equipos de rescate.
La respuesta evangélica partió desde Katmandú a través de la National Churches Fellowship of Nepal (NCFN) y la Nepal Christian Society (NCS), dos redes cristianas del país. Sus equipos se desplazaron a las zonas afectadas, en algunos casos en bicicleta de montaña ante la destrucción de las vías, para evaluar necesidades y prestar asistencia médica, al tiempo que negociaban con las autoridades locales los permisos para ampliar las labores de socorro.
Un llamamiento a la oración desde el liderazgo local
El pastor Dilli Ram Paudel, de la Nepal Christian Society, pidió oración por las familias de los desaparecidos y por quienes han perdido a sus seres queridos, así como por la seguridad de los equipos de rescate y del personal sanitario que trabaja sobre un terreno todavía inestable. La ayuda, subrayó la organización, se ofrece a toda persona necesitada sin distinción de credo ni procedencia.
La emergencia ha movilizado también a organizaciones humanitarias cristianas de alcance internacional. La ONG cristiana World Vision desplazó a sus equipos al distrito de Nuwakot para evaluar sobre el terreno el impacto de la riada y coordinar una respuesta centrada en la protección de la infancia, ante los riesgos añadidos que afrontan los niños tras la pérdida de sus hogares y la separación de sus familias. Mission Network News, una agencia informativa evangélica estadounidense, recogió por su parte los testimonios de varias entidades cristianas presentes en la zona, que describieron iglesias dañadas o desaparecidas y familias creyentes entre las víctimas.
La tragedia de Nepal reúne los elementos que la comunidad evangélica sigue con especial atención, entre ellos, una emergencia humanitaria de gran escala y unas iglesias locales que, pese a ser minoría en un país de mayoría hindú y budista, se han situado en primera línea de la respuesta. La actuación coordinada de la WEA y de las redes cristianas nepalíes muestra el papel de la misión integral, aquella que atiende a la vez la necesidad material y el acompañamiento a las personas. Los responsables sobre el terreno han pedido a los creyentes de todo el mundo que sostengan en oración a un pueblo que afronta un largo camino de reconstrucción.
En concreto, la WEA ha trasladado las peticiones de los responsables cristianos nepalíes: por las familias que aún esperan noticias de los desaparecidos y por quienes están dando sepultura a sus seres queridos, por la protección de los equipos de rescate y del personal sanitario en un terreno todavía inestable, por las iglesias y hogares de Timure, Syabrubesi y las comunidades circundantes, y por la sabiduría de los líderes locales que negocian con las autoridades la ampliación de las labores de socorro. La Federación de Entidades Religiosas Evangélicas de España (FEREDE) se une a este llamamiento y anima a la comunidad evangélica en España a sostener al pueblo nepalí en este difícil momento.




