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La UE hace un llamamiento a todos los Estados para que actúen contra la discriminación y la violencia religiosa

La declaración coloca la violencia contra los cristianos en el mismo plano que el antisemitismo y el odio antimusulmán. 

(Redacción, 27/08/2026) | La Unión Europea ha reclamado a todos los Estados del mundo que combatan la discriminación y la violencia por motivos religiosos y ha nombrado de forma expresa a los cristianos entre las comunidades que sufren esos ataques. La petición figura en la declaración que la alta representante de la Unión para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, Kaja Kallas, hizo pública el pasado 21 de agosto con motivo del Día Internacional en Conmemoración de las Víctimas de Actos de Violencia basados en la Religión o las Creencias.

El texto se enmarca como «declaración de la alta representante en nombre de la Unión Europea» y recoge una posición común de los Estados miembros. El cargo que ocupa Kallas fue creado por el Tratado de Lisboa y equivale, en la práctica, a la jefatura de la diplomacia europea. Por eso la declaración se difunde a través del Consejo de la Unión Europea y del Servicio Europeo de Acción Exterior, y los ministerios de Exteriores de países miembros la reproducen en sus propios canales, como hizo el Ministerio de Asuntos Exteriores de Italia.

El comunicado se inscribe en una línea de actuación que las instituciones europeas han sostenido durante los dos últimos años y que ha ganado intensidad en 2026. El Parlamento Europeo, los gobiernos nacionales y la diplomacia comunitaria coinciden en situar la persecución de los cristianos como un asunto propio de la agenda europea, y no solo como una preocupación de las organizaciones especializadas. Esa convergencia entre las distintas instituciones de la Unión es lo que da peso a un texto que, en apariencia, se limita a conmemorar una fecha.

La Unión emite un mensaje cada año en este día, sin embargo, en esta ocasión coloca la violencia contra los cristianos en el mismo plano que el antisemitismo y el odio antimusulmán, y afirma condenar con firmeza las tres realidades allí donde aparezcan. Esa mención expresa es poco frecuente en este tipo de comunicados y llega después de que el Parlamento Europeo incorporara en enero el término «cristianofobia» a su resolución anual sobre derechos humanos y democracia en el mundo.

En su declaración, Kallas advierte de que «casi dos tercios de la población mundial vive en países donde existen graves abusos y vulneraciones de este derecho». Añade que millones de personas sufren a diario intolerancia, discriminación, odio, hostilidad y violencia por su religión o creencia, real o percibida, o por carecer de ella, y que muchas de ellas pagan con su vida. El derecho al que alude es el recogido en el artículo 18 de la Declaración Universal de Derechos Humanos, cuyo respeto reclama la Unión a todos los Estados.

La declaración pide además que no se persiga a las personas que cambian de religión (apostasía), que afecta de forma directa a los conversos al cristianismo, y que no se abuse de las leyes de blasfemia. Ambas peticiones tienen destinatarios concretos. Las leyes de blasfemia sostienen buena parte de los casos judiciales contra cristianos en Pakistán, y la penalización del abandono del islam afecta de forma directa a los conversos en países como Irán, Afganistán o Somalia. En la misma línea, el Parlamento Europeo ya aprobó en julio resoluciones específicas sobre la persecución de cristianos en Nigeria, Pakistán y Sudán. La agenda europea sobre los cristianos perseguidos tendrá continuidad en las próximas semanas y abordará el futuro de los cristianos en Siria.

07/08/2026

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