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INUNDACIONES EN NEPAL

La infancia de Nepal afronta trauma, desplazamiento y aulas cerradas tras las inundaciones

Espacio Amigable para la Infancia organizado por World Vision en Bidur

Más de 84.000 personas, incluidos 22.000 niños y niñas, siguen necesitando ayuda tras unas inundaciones que han dejado 1.367 muertos. World Vision alerta del impacto psicológico y educativo en la infancia.

(Nepal, 16/09/2026) | Tres semanas después de que unas inundaciones repentinas arrasaran el centro de Nepal, el país intenta reconstruir lo que la riada se llevó: viviendas, escuelas, medios de vida y, sobre todo, la cotidianidad de miles de niños y niñas desplazados por el desastre. A la emergencia material se suma ahora una crisis menos visible —la del trauma infantil— que las organizaciones humanitarias consideran tan urgente como la distribución de alimentos o refugios.

Según la Autoridad Nacional de Gestión y Reducción de Riesgos de Desastres (NDRRMA) de Nepal, las inundaciones se han cobrado 1.367 vidas y han afectado a más de 19.000 hogares. Más de 84.000 personas, entre ellas 22.000 menores, todavía necesitan asistencia humanitaria. La educación de casi 9.800 niños se ha visto interrumpida por los daños en 32 escuelas de los distritos más castigados, donde decenas de familias permanecen hacinadas en centros de evacuación de los distritos de Nuwakot y Rasuwa.

Los Espacios Amigables para la Infancia

En uno de esos refugios temporales, Ayesha, de nueve años, sujeta un lápiz y vuelve a dibujar. La riada le arrebató la mochila escolar, los libros y gran parte del mundo que conocía. «Me encanta dibujar, y tener la oportunidad de hacerlo de nuevo me hace muy feliz», relata la pequeña, que ahora participa en las actividades de un Espacio Amigable para la Infancia puesto en marcha por World Vision en el municipio de Bidur.

La organización, presente en el país desde 2001, ha establecido ya dos de estos espacios en la zona, que atienden a más de 100 niños y niñas afectados. Allí, a través del juego estructurado, el deporte, el dibujo y actividades creativas, los menores recuperan poco a poco la confianza y reconectan con sus compañeros. Para Samir, de 14 años —cuya casa y escuela fueron arrasadas por las aguas—, el alivio es evidente: «Poder jugar así me ha ayudado a sentirme renovado y a despejar la mente de muchas de mis preocupaciones», explica tras pasar el día jugando al fútbol y al bádminton.

El impacto psicológico del desastre aún está presente. Sharmila, facilitadora de uno de estos espacios y madre de un niño que participa en las sesiones, recuerda el pánico de los primeros días. «Durante los primeros dos a cuatro días tras la inundación, los niños y niñas estaban muy asustados. Cada vez que escuchaban o imaginaban un peligro, gritaban: ‘¡Ya viene, ya viene!’ y corrían hacia las zonas altas». Ese miedo no ha desaparecido del todo, pero empiezan a surgir señales de recuperación. «Desde que se puso en marcha el Espacio Amigable para la Infancia, los niños han vuelto a jugar y parecen menos preocupados», observa Sharmila.

«Los niños y niñas han sobrevivido a un desastre aterrador, pero la supervivencia no es el final de su historia», afirma Roslyn Gabriel, directora nacional de World Vision en Nepal. «Los Espacios Amigables para la Infancia devuelven a los niños algo que las inundaciones les arrebataron: una sensación de normalidad, seguridad y esperanza».

Reparto de kits de higiene en Bidur

Para los equipos humanitarios, atender el bienestar emocional de la infancia es tan crucial como cubrir sus necesidades físicas inmediatas. La experiencia internacional demuestra que los menores afectados por desastres se enfrentan a mayores riesgos de angustia emocional, explotación, violencia y negligencia, lo que convierte a la protección infantil en un componente fundamental de la recuperación temprana.

Financiación insuficiente

Sin embargo, la financiación sigue sin responder a la magnitud del reto. La respuesta de emergencia de World Vision en Nepal pretende ayudar a 25.000 personas —incluidos 10.000 niños y niñas— mediante asistencia alimentaria, alojamiento, servicios sanitarios, agua, saneamiento y protección infantil. Hasta la fecha se ha prestado ayuda a casi 1.900 personas, el 46 % de ellas menores. Mientras la ayuda alimentaria parece cubierta por múltiples actores, las familias afectadas reclaman un giro hacia la recuperación temprana: restablecer los medios de vida y las actividades generadoras de ingresos para reducir la dependencia de la ayuda de emergencia.

La organización advierte de que, sin un apoyo sostenido, miles de niños y niñas corren el riesgo de sufrir consecuencias emocionales, sociales y económicas a largo plazo, y solicita a donantes y socios financiación inmediata para ampliar los servicios de protección infantil, restablecer el acceso a la educación y ayudar a las familias a reconstruir sus hogares y medios de vida.

World Vision en Nepal forma parte de la red de la ONG World Vision que opera en unos 100 países. La organización puso en marcha su programa de desarrollo a largo plazo en Nepal en 2001 y, en la actualidad, lleva a cabo programas en 17 distritos, en los que presta apoyo a niños y niñas, familias y comunidades vulnerables.

Fuente: World Vision / Redacción: Actualidad Evangélica

Fuente: World Vision / Redacción: Actualidad Evangélica

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