(Redacción, 13/07/2026) | La iglesia evangélica de San Pedro de Teherán, el edificio de culto protestante más antiguo de Irán, se enfrenta a una confiscación inminente por parte del Estado iraní. Las autoridades han ordenado el desalojo de las 12 familias armenias y las 8 asirias que residen en el complejo eclesial y han amenazado con la detención de los responsables de la iglesia si se niegan a cumplir la orden. El Consejo Mundial de Iglesias (CMI) ha instado a la República Islámica a detener la operación.
Así lo denuncia un informe conjunto publicado por las organizaciones Article 18, Puertas Abiertas, Middle East Concern (MEC) y CSW (Christian Solidarity Worldwide). Según el documento, el pasado 16 de junio las familias que habitan en el recinto recibieron la orden de abandonar sus viviendas y a los congregantes se les indicó que buscaran nuevos lugares de culto.
La mayoría de estas familias, pertenecientes a las comunidades cristianas armenia y asiria, llevan años viviendo en el complejo y tienen ingresos bajos. Sargez Benyamin, antiguo pastor de la iglesia, afirma que estas familias tienen ingresos bajos y que «no tienen ninguna posibilidad de sobrevivir sin el apoyo de la iglesia».
Una sentencia de hace casi 30 años
La confiscación tiene su origen en una sentencia dictada en 1998 por un Tribunal Revolucionario que dispuso la entrega de todo el complejo a la Ejecución de la Orden del Imán Jomeini (EIKO). El recinto abarca unas cuatro hectáreas de extensión e incluye el edificio de culto, dos escuelas y decenas de viviendas. Según Benyamin, no se proporcionó motivo alguno para esta directriz.
El Consejo de Iglesias Evangélicas de Irán, responsable de la gestión de San Pedro, no tuvo conocimiento de la sentencia hasta que la orden judicial salió a la luz de forma accidental en 2008. La República Islámica ha denegado reiteradamente al Consejo la renovación de su registro desde 1980 y cerró el expediente relativo a la propiedad del inmueble por indicación de la Oficina del Líder Supremo, lo que bloqueó en la práctica toda vía de recurso.
EIKO es también responsable de la expropiación de la iglesia presbiteriana asiria de Mashhad, demolida sin previo aviso el pasado mes de junio, así como de la iglesia presbiteriana asiria de Tabriz, la iglesia de las Asambleas de Dios de Gorgan y el centro de retiros de Karaj.
La presión sobre la iglesia evangélica de San Pedro es el ejemplo más reciente de cómo el cristianismo protestante ha sido aplastado de forma lenta y persistente desde el establecimiento de la República Islámica en 1979. La iglesia se vio obligada hace más de una década a suspender sus cultos en persa, lo que impidió la asistencia de cristianos conversos.
En Irán llegó a haber unas 50 iglesias protestantes, pertenecientes en su mayoría a las denominaciones presbiteriana, de las Asambleas de Dios y anglicana. Hoy solo una docena tiene permiso para funcionar, con la obligación de predicar en asirio o armenio, nunca en persa.
Ebadi denuncia una «lógica de confiscación»
La reconocida abogada iraní y premio Nobel Shirin Ebadi denunció que el ataque es la continuación de la misma política aplicada durante años contra los cristianos iraníes, especialmente contra los conversos. Ebadi describió un proceso escalonado que ha pasado del cierre de iglesias de habla persa al procesamiento de los conversos y que ahora alcanza a las propiedades históricas y a los hogares de los ciudadanos armenios y asirios.
En sus propias palabras, es la «continuación de la misma política que se ha aplicado durante años contra los cristianos iraníes, especialmente contra los conversos: cerrar las iglesias en lengua persa, amenazar a los líderes de las iglesias, detener a los conversos, procesarlos con cargos falsos relacionados con la seguridad y eliminar gradualmente la presencia de los cristianos del espacio público del país».
Ebadi añade que «la República Islámica consideró primero el culto en persa una amenaza. Después cerró las iglesias de habla persa. Luego procesó a los cristianos conversos por su fe y su culto. Ahora el alcance de la presión ha ido más allá de los conversos y ha llegado a las propiedades históricas, a las iglesias antiguas e incluso a los lugares donde viven los ciudadanos armenios y asirios. Es la misma lógica de la confiscación: primero se priva a los ciudadanos de sus derechos evidentes, después se prohíbe su culto, luego se les arrebatan sus casas y sus iglesias y, finalmente, se les desaloja de sus hogares y de sus propiedades históricas».
El CMI ha instado a la República Islámica a detener cualquier actuación que facilite la confiscación, transferencia, demolición o cambio de uso de propiedades eclesiales. También ha pedido el cese de toda amenaza e intimidación contra los responsables de las iglesias, su personal y los residentes de la comunidad protestante en Irán. Asimismo, el CMI ha hecho un llamamiento a la comunidad internacional para que actúe de forma urgente en defensa de la protección de los lugares del patrimonio cristiano y del pleno ejercicio de la libertad religiosa de los cristianos iraníes, así como de su capacidad de vivir en comunidad.
Article 18, Puertas Abiertas, MEC y CSW se han unido al CMI en este llamamiento y piden también oración por la protección de las familias, la iglesia y las propiedades cristianas.
La iglesia evangélica de San Pedro fue fundada en 1876 después de que el sah Naser al-Din Shah Qajar cediera el terreno a misioneros estadounidenses. El edificio y su complejo poseen un valor histórico inestimable para la comunidad protestante iraní. Su ubicación privilegiada en el centro de Teherán confiere además a la propiedad un alto valor comercial.




