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EVANGÉLICOS EN EL DEBATE EUROPEO

La EEA publica una declaración sobre la identidad evangélica y su contribución a la vida pública

La EEA sitúa su declaración en un escenario europeo donde la palabra «evangélico» se ha vinculado en el debate público a la política de extrema derecha, el uso del término como etiqueta partidista y la fusión de ciertos nacionalismos excluyentes con la identidad cristiana.

(Redacción, 02/07/2026) | La Alianza Evangélica Europea (EEA, por sus siglas en inglés), ha publicado una declaración titulada European Evangelicals in Public Life: Our Identity and Contribution con el objetivo de clarificar ante la sociedad europea quiénes son los evangélicos y cuál es su contribución a la vida pública. El documento sale a la luz en un momento en que el término «evangélico» se asocia cada vez con más frecuencia a movimientos políticos y narrativas que no reflejan la realidad de las comunidades evangélicas europeas.

Un contexto de confusión creciente

La EEA sitúa su declaración en un escenario europeo donde la palabra «evangélico» se ha ido vinculando a la política de extrema derecha en el debate público. A esa confusión contribuyen varios factores, entre ellos la cobertura mediática procedente de Estados Unidos, el uso del término como etiqueta partidista y la fusión de ciertos nacionalismos excluyentes con la identidad cristiana. El documento constata que, en algunos contextos, los evangélicos llegan a ser descritos como extremistas peligrosos, y señala que estas representaciones no se corresponden con la realidad del movimiento en Europa.

«No pretendemos acertar siempre, pero muchas de las representaciones actuales distorsionan profundamente lo que somos», afirma la declaración. El texto no se presenta como un documento teológico completo, sino como una explicación positiva y accesible para un público secular sobre la identidad evangélica y su aportación a la sociedad.

Pueblo de Buenas Noticias

El núcleo de la declaración gira en torno a la definición de los evangélicos europeos como «Pueblo de Buenas Noticias» (Good News People), una expresión que la EEA emplea para sintetizar la vocación del movimiento. El documento recuerda que la propia raíz de la palabra evangélico procede de «Evangelio», la Buena Noticia, y sitúa los orígenes del movimiento en la tradición cristiana de 2.000 años, con su identidad distintiva forjada a partir de la Reforma Protestante y los avivamientos de los siglos posteriores.

La EEA estima que en Europa hay entre 20 y 25 millones de evangélicos, presentes en todas las denominaciones protestantes y unidos por el Evangelio de Jesucristo y el mandamiento de amar a Dios y al prójimo. La declaración subraya la diversidad multiétnica y multicultural de la familia evangélica europea y su compromiso con lo que denomina «misión integral», que abarca compartir la fe, promover la justicia, la paz y la reconciliación, y contribuir al bien común y al cuidado del medio ambiente.

La dignidad humana como eje vertebrador

El documento dedica una sección específica al concepto de imago Dei para explicar que la defensa de la dignidad de cada persona no responde a una ideología política, sino a la convicción de que todo ser humano ha sido creado a imagen de Dios. Desde esa premisa, la declaración enumera las áreas de compromiso social de los evangélicos europeos, que incluyen la atención a migrantes, refugiados y solicitantes de asilo, el cuidado de personas vulnerables, la lucha contra la trata de seres humanos y la explotación sexual, la defensa de las minorías religiosas y el acompañamiento de personas afectadas por adicciones, soledad o exclusión social.

El texto cita ejemplos concretos de contribución evangélica a lo largo de la historia europea, entre ellos el de Henri Dunant, fundador de la Cruz Roja; John Amos Comenius, pionero de la educación moderna; Josephine Butler, defensora de los derechos de las mujeres en el Reino Unido; Elizabeth Fry, reformadora del sistema penitenciario británico; y Friedrich Wilhelm Raiffeisen, impulsor de la banca cooperativa en Alemania. La declaración sostiene que los evangélicos siguen creyendo que su fe es relevante en todos los ámbitos de la vida y que desean participar en cada esfera de la sociedad.

Posición ante la política y el nacionalismo cristiano

Uno de los apartados más relevantes del documento es el que aborda la relación de los evangélicos con la política. La EEA afirma que los evangélicos votan a partidos de todo el espectro y que la familia de alianzas que componen la organización es estrictamente apartidista. «No buscamos privilegios políticos ni un trato especial. Buscamos persuadir (con nuestro testimonio), servir y contribuir al bien común», recoge el texto.

La declaración también aborda de frente el concepto de «nacionalismo cristiano». La EEA reconoce que la expresión se emplea de formas muy diversas y distingue entre el amor legítimo al propio país y aquellas formas que implican dominio, coacción, intolerancia o la fusión de la fe con una sola ideología política. «La inmensa mayoría de los evangélicos en Europa rechaza esas formas de nacionalismo cristiano», afirma el documento, que añade una condena explícita de la instrumentalización de la fe con fines partidistas, xenófobos o militaristas. «La Biblia nunca debe usarse para justificar acciones que contradigan la vida, el ejemplo y las enseñanzas de Jesús», sentencia la declaración.

En esa misma línea, el texto se opone a cualquier movimiento político que exija lealtad absoluta, socave los controles democráticos, ignore el derecho internacional o humanitario, o trate a cualquier ser humano como inferior en dignidad.

Un código de conducta para la vida pública

La EEA vincula su posicionamiento público a un Código de Conducta propio que recoge las virtudes que el movimiento aspira a encarnar en su participación en la vida pública. «Nuestro compromiso se guía por el amor, la humildad, la verdad, la paz, el valor, la sabiduría y la esperanza», resume el documento, que traduce esos principios en actitudes concretas como el respeto a la legalidad y a la separación de poderes, el rechazo de la coacción y la manipulación, la capacidad de diálogo constructivo frente a la polarización, y la defensa de los derechos humanos, incluida la libertad religiosa para todos.

La declaración incluye también un reconocimiento de las propias carencias. El texto admite que algunos evangélicos no siempre actúan conforme al Evangelio que proclaman, y señala que el abuso, la manipulación, el uso indebido del poder, la deshonestidad o el racismo no deben ser excusados ni ocultados. «Estamos llamados al arrepentimiento, la rendición de cuentas, la justicia y la restauración», afirma el documento, que al mismo tiempo pide que esos fallos no oscurezcan el servicio de millones de evangélicos comprometidos con el bien de la sociedad.

Llamamiento a medios y representantes políticos

La declaración lanza un doble llamamiento. El primero se dirige a periodistas, políticos y líderes de la vida pública, a quienes la EEA pide una representación justa y la renuncia a las caricaturas. «Los malentendidos desaparecen cuando las personas se conocen y buscan la comprensión mutua», sostiene el documento, que invita a medios e instituciones a acercarse a las alianzas evangélicas nacionales y a las iglesias locales para comprobar de primera mano la contribución evangélica.

En ese sentido, la declaración hace referencia al comunicado publicado en mayo de 2026 por la Alianza Evangélica Española (AEE) en el que reclamaba una cobertura mediática más precisa sobre los evangélicos en España. La Federación de Entidades Religiosas Evangélicas de España (FEREDE) también emitió un comunicado  reclamando rigor, contexto y respeto a los medios de comunicación al informar sobre la realidad protestante y evangélica.

Llamamiento a los evangélicos de Europa

El segundo llamamiento se dirige a los propios evangélicos del continente, a quienes la EEA anima a seguir orando, sirviendo y contribuyendo al bien común: «Perseveremos como presencia fiel en cada ámbito de la sociedad. Sigamos compartiendo el amor y la esperanza de Jesús con todos».

La guía práctica que acompaña a la declaración, titulada Responding Wisely in the Current Climate where Evangelicals are often seen in a Negative Light, proporciona orientaciones específicas para portavoces evangélicos ante los medios, con un listado de expresiones recomendadas, frases a evitar y estrategias de comunicación. Entre las recomendaciones destaca la de no reaccionar a la defensiva ante las caricaturas, el consejo de distinguir el movimiento evangélico europeo de narrativas procedentes de otros contextos, y la propuesta de construir relaciones de confianza con periodistas, políticos y funcionarios antes de que surjan las controversias.

La declaración se cierra con la frase que la EEA propone como seña de identidad del movimiento. «Los evangélicos en Europa aspiran a ser Pueblo de Buenas Noticias según las enseñanzas de Jesús, comprometidos con la integridad, la compasión y el florecimiento de nuestras sociedades», concluye el documento.

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