SILBO APACIBLE / por GUILLEM CORREA

Que ni la vieja ni la nueva pol铆tica se olviden de la Libertad Religiosa

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GUILLEMGUILLEM CORREA, 29/05/2015 | 聽El desarrollo de la Libertad Religiosa ha sido siempre la asignatura pendiente de nuestra democracia. Nunca hemos tenido tiempo para ocuparnos del desarrollo de la Libertad Religiosa. Siempre ha habido otras prioridades. Las urgencias han sido siempre otras. Sea por una, por otra raz贸n, lo cierto es que esta democracia no se ha planteado resolver seriamente esta cuesti贸n de acuerdo con los directamente afectados: las confesiones minoritarias de este pa铆s.

La primera cuesti贸n que se debe puntualizar, incluso entre los seguidores y seguidoras de las propias confesiones, es la diferencia entre libertad de expresi贸n y libertad religiosa.

La fe es siempre personal pero la manifestaci贸n de la fe es, casi siempre, colectiva. Es por esta raz贸n que se deben regular los derechos colectivos.

Lo que tenemos entre nosotros es libertad de expresi贸n. Es decir: tenemos derecho de decir en voz alta todo el que queramos decir, siempre que no sea ofensivo. Es porque confundimos estos dos derechos, libertad de expresi贸n con libertad religiosa, que cuando las encuestas preguntan si tenemos libertad religiosa la mayor铆a de personas contestan satisfactoriamente.

Pero lo que corresponde a la Libertad Religiosa es regular los derechos colectivos. La fe es siempre personal pero la manifestaci贸n de la fe es, casi siempre, colectiva. Es por esta raz贸n que se deben regular los derechos colectivos. Hay una tendencia, en determinados sectores interesados, que pretende limitar la Libertad Religiosa a derechos personales y, de este modo, aspiran a regular los derechos de los que no creen.

Los que no creen no necesitan ninguna ley que los regule precisamente porque no quieren ejercer el derecho a creer. Es como si yo ahora pidiera una ley que regule el derecho de los que no quieren viajar en avi贸n...

Los que no creen no necesitan ninguna ley que los regule precisamente porque no quieren ejercer el derecho a creer. Es como si yo ahora pidiera una ley que regule el derecho de los que no quieren viajar en avi贸n o que regule el derecho de los que no quieren ir a la playa en verano. Todo el mundo me contestar铆a: pues que no lo hagan. La conclusi贸n l贸gica es la misma, o deber铆a que ser la misma, cuando se administra los mismos derechos en materia de creencias.

Aclarado este punto, hay que hacer un llamamiento a los protagonistas de la nueva y de la vieja pol铆tica de este pa铆s porque, ahora que muchas cuestiones se ponen a revisi贸n, el desarrollo de la Libertad Religiosa forme parte de la agenda pol铆tica. Si no se hace, los de la vieja pol铆tica nos demostrar谩n que no han aprendido todav铆a la lecci贸n. Y los de la nueva pol铆tica nos demostrar谩n que son tan viejos como los que hasta ahora nos han gobernado.

Autor: Guillem Correa Caball茅

漏 2015. Este art铆culo puede reproducirse siempre que se haga de forma聽gratuita聽y citando expresamente al autor y a ACTUALIDAD EVANG脡LICA. Las opiniones de los autores son estr铆ctamente personales y no representan necesariamente la opini贸n o la l铆nea editorial de Actualidad Evang茅lica.

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