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CONVERSOS, CONVERSIONES, CONVENCIONES

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emmanuel-200(EMMANUEL BUCH, 06/11/2013) "Conversos, conversiones y convenciones" fue la ponencia que el autor, en calidad de Presidente del Consejo Evang茅lico de Madrid, expuso en el acto del D铆a de la Reforma, celebrado el pasado d铆a 31 de Octubre en la Universidad Complutense de Madrid.

La Reforma protestante del siglo XVI fue plural en sus protagonistas: Lutero, Calvino o Zuinglio, pero tambi茅n los anabautistas de la reforma radical, los no violentos como Menno Simons e incluso los m谩s belicistas de M眉nster. La realidad plural del protestantismo actual, tambi茅n en Espa帽a, es un eco de aquella pluralidad de ayer.

Plurales fueron tambi茅n las consecuencias de la Reforma en 谩mbitos sociales, pol铆ticos, culturales y, desde luego, teol贸gicos. Por lo que hace a este 煤ltimo aspecto, en esencia, la Reforma no hizo sino subrayar el elemento b谩sico de la fe cristiana: el encuentro entre cada individuo y Dios, un encuentro con proyecci贸n comunitaria pero personal en su origen. Ese encuentro, del lado divino se resume en su autorevelaci贸n, del lado humano lo llamamos conversi贸n.

El Evangelio afirma que el motor inm贸vil de Arist贸teles o el Dios no conocido de los griegos (Hch.17,23), irrumpe en la vida de los seres humanos, en el tiempo y el espacio, se nos da a conocer a s铆 mismo en Jesucristo. Cristo es el Verbo de Dios, no un sustantivo ni un mero adjetivo sino Verbo, acci贸n divina a favor de todos los seres humanos sin excepci贸n.聽鈥淓l cristianismo es esencialmente una religi贸n hist贸rica, basada en la afirmaci贸n de que la encarnaci贸n de Dios en Jesucristo fue un evento hist贸rico que tuvo lugar en Palestina cuando Augusto era emperador de Roma. (鈥)聽En Jes煤s de Nazaret Dios聽聽tom贸 la naturaleza humana una vez y por todo y para siempre; su encarnaci贸n en Jes煤s fue decisiva, permanente e irrepetible, el momento decisivo de la historia humana y el principio de una nueva era鈥[1].

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Emmanuel Buch, durante la conferencia en el D铆a de la Reforma | FOTO: M.Gala

Las buenas nuevas del Evangelio anuncian que Dios se acerca a los hombres y lo hace a impulsos del amor: 鈥淵 aquel Verbo fue hecho carne, y habit贸 entre nosotros 鈥 lleno de gracia y de verdad鈥 (Jn.1,14); que el Hijo del Hombre se hace menor que el m谩s peque帽o de nosotros: 鈥渟e despoj贸 a s铆 mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en la condici贸n de hombre, se humill贸 a s铆 mismo, haci茅ndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz.鈥 (Filip.2,7-8); que todas las intenciones de Dios hacia el ser humano se resumen en esa cruz en la que el Hijo del Hombre hizo suya nuestra rebeld铆a contra Dios, pag贸 nuestras culpas, y en su resurrecci贸n garantiz贸 nuestra reconciliaci贸n con Dios y nuestra propia resurrecci贸n. Por esto y a pesar de los asombros o las burlas, el ap贸stol Pablo resume el Evangelio como 鈥渓a palabra de la cruz鈥 (1陋Cor.1,18) y esencia la locura de su predicaci贸n (1陋Cor.1,21) en esta rotunda declaraci贸n de intenciones: 鈥渘osotros predicamos a Cristo crucificado鈥 (1陋Cor.1,23).

Tal Evangelio, a帽ade el ap贸stol es 鈥減oder de Dios para salvaci贸n a todo aquel que cree鈥 (Rom.1,16); poder para hacer nuevas todas las cosas. El diagn贸stico de Eclesiast茅s en t茅rminos humanos es que 鈥渘ada hay nuevo debajo del sol鈥 (1,9): 鈥淎s铆 piensa el Eclesiast茅s. No existe el progreso del hombre. 脡ste puede tener instrumentos cada vez m谩s perfectos. Puede manipular m谩s cosas. Puede hacer m谩s. Pero el hombre聽no es m谩s. Su vida no es distinta.鈥[2] Sin embargo聽el Evangelio es el anuncio de algo radicalmente nuevo, no mejorado ni evolucionado sino distinto, radiante: Cristo, 鈥渓a estrella resplandeciente de la ma帽ana鈥 (Apoc.22,16).聽Lo anuncian los profetas: 鈥淗e aqu铆 que yo hago cosa nueva; pronto saldr谩 a luz鈥 (Is.43,19). (Id. 42,9; 65,17; Ez.11,19; 18,31; 36,26). Lo anuncia Jes煤s: 鈥渧ino nuevo y odres nuevos鈥 (Mt.9,17; un 鈥渘uevo pacto en su sangre鈥 (Mt.26,28); un 鈥渘uevo nacimiento del Esp铆ritu鈥 (Jn.3,7). Lo anuncian los ap贸stoles: 鈥渦na vida nueva鈥 (Rom.6,4); 鈥渆l r茅gimen nuevo del Esp铆ritu鈥 (Rom.7,6), ser hechos 鈥渘uevas criaturas鈥 (2Co.5,17), ser 鈥渧estidos del nuevo hombre鈥 (Ef.4,24).

En Jesucristo, Dios recrea todas las cosas, las hace nuevas. Jesucristo es la novedad de Dios. Por eso el ap贸stol Pablo proclama: 鈥渟i alguno est谩 en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aqu铆 todas son hechas nuevas.鈥 (2陋Cor.5,17). Dios invita en Jesucristo a todos los seres humanos a participar de esa recreaci贸n, de un nuevo nacimiento, un nacer del Esp铆ritu (Jn.3,5) que se ofrece a todos sin excepci贸n: 鈥淸Dios nuestro Salvador] quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad鈥 (1陋Tim.2,5). Esta es la declaraci贸n cumbre del Evangelio: 鈥淒e tal manera am贸 Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unig茅nito, para que todo aquel que en 茅l cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.鈥 (Jn.3,16)

El Dios que se acerca a los seres humanos en Jesucristo s贸lo espera de cada uno de nosotros una respuesta. Dios nos ha creado con capacidad de responder y por tanto responsables de nuestra respuesta[3]. Dios espera tan s贸lo una respuesta de fe, entendida al modo hebreo (confianza obediente), para hacer efectiva en cada persona esa obra de restauraci贸n, de recreaci贸n, de reconciliaci贸n en todas las dimensiones de la existencia. Esa es la predicaci贸n de la Iglesia: 鈥淒ios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tom谩ndoles en cuenta a los hombres sus pecados, y nos encarg贸 a nosotros la palabra de la reconciliaci贸n. As铆 que, somos embajadores en nombre de Cristo, como si Dios rogase por medio de nosotros; os rogamos en nombre de Cristo: Reconciliaos con Dios.鈥 (2陋Cor.5:19-20). Esa respuesta-experiencia que salva, recrea y reconcilia la llamamos conversi贸n.

Convertirse es convertirse a Jes煤s por medio de la fe, y a trav茅s de Jes煤s convertirse a Dios (Jn.14:1,6), y en Dios convertirse al semejante. Por medio de la conversi贸n el ser humano queda bajo la soberan铆a de Dios y la vida es transformada en su totalidad de manera que adquiere un nuevo contenido y una nueva direcci贸n. Los conceptos de arrepentimiento, penitencia y conversi贸n est谩n estrechamente vinculados en el Nuevo Testamento. Tres grupos de palabras caracterizan los distintos aspectos de esta realidad: 鈥渆pistr茅pho鈥 鈥渕etam茅lomai鈥 y 鈥渕etano茅o鈥. Los dos primeros especialmente aluden a la conversi贸n de la persona, entendida como transformaci贸n total de la existencia humana por la acci贸n del Esp铆ritu Santo.[4] En su uso profano, 鈥淓pistr茅pho鈥 y 鈥渕etam茅lomai鈥 designan un movimiento de volverse, dar la vuelta, cambiar de direcci贸n, y por extensi贸n cambiar de modo de pensar y de comportamiento. Calvino escribe que la verdadera conversi贸n consiste en la 鈥渧ivificaci贸n del Esp铆ritu鈥[5] y es que en el contexto neotestamentario el 茅nfasis determinante est谩 en el protagonismo del Esp铆ritu Santo en ese proceso, en su dimensi贸n sobrenatural, en la intervenci贸n 鈥渢angible鈥 de Dios a favor de la persona por el Esp铆ritu Santo.

Por ese ingrediente esencial sobrenatural, la autorevelaci贸n de Dios al hombre y la conversi贸n del hombre a Dios en Jesucristo se concretan no s贸lo en dogmas precisos sino, sobre todo, en novedad de vida, para que toda persona pueda llegar a ser en Cristo todo lo que 脡l dise帽贸 en la Creaci贸n y que se completar谩 al final de los tiempos. Todas estas declaraciones son vitales, existenciales y confirman su verdad (o mentira) por la experiencia (o su ausencia) en la vida concreta, de personas concretas, en sus vivencias concretas.

Las palabras confunden a veces e invocar conceptos como coraz贸n, experiencia o sobrenatural, puede hacer suponer a algunos que el Evangelio de Jesucristo tiene que ver con misterios para iniciados o 鈥渇antas铆as espirituales animadas de ayer y hoy鈥. Nada m谩s lejos de la verdad. En este sentido puede ayudarnos el modelo y el testimonio de Blas Pascal, hombre de ciencia , hombre de pensamiento, y hombre de fe. Vivi贸 en la Francia racionalista del siglo XVII y fue un ejemplo sobresaliente de aquella 茅poca.[6] Pero Pascal se帽ala que existen dos modos de saber y聽frente (adem谩s de) al 鈥渙rden de la raz贸n鈥, invoca el 鈥渙rden del coraz贸n鈥, una intuici贸n din谩mica, vital de los principios del conocimiento. La parte de la realidad que corresponde al orden del coraz贸n se escudri帽a con un聽鈥渆sp铆ritu de sutileza鈥 (茅sprit de finesse),聽una intuici贸n viva que alcanza a la esencia misma de las cosas, en un modo propio del que la raz贸n no participa: 鈥淓l coraz贸n tiene razones que la raz贸n no conoce.鈥[7] Pascal advierte que Dios no puede ser conocido por la 鈥渞az贸n鈥 sino por el 鈥渃oraz贸n鈥: 鈥淓s el coraz贸n el que siente a Dios y no la raz贸n. He ah铆 lo que es la fe. Dios sensible al coraz贸n, no a la raz贸n.鈥[8] El resultado de esta perspectiva es mucho m谩s que una ordenada composici贸n de dogmas teol贸gicos, es una experiencia vital con Dios en Jesucristo por el Esp铆ritu Santo: 鈥淓l Dios de los cristianos no consiste en un Dios autor simplemente de las verdades geom茅tricas y del orden de los elementos; esta es la parte de los paganos y de los epicuros. No consiste solamente en un Dios que ejerce su Providencia sobre la vida y sobre los bienes de los hombres, para dar una feliz sucesi贸n de a帽os a los que le adoran; esta es la arte de los jud铆os. Pero el Dios de Abraham, el Dios de Isaac, el Dios de Jacob, el Dios de los cristianos, es un Dios de amor y de consolaci贸n; es un Dios que llena el alma y el coraz贸n de los que El posee; es un Dios que les hace sentir interiormente la propia miseria, y su misericordia infinita; que se une al fondo de su alma; que la llena de humildad, de gozo, de confianza, de amor; que les hace incapaces de otro fin que no sea El mismo.鈥[9]

A la muerte de Pascal se encontr贸 cosido al forro de su abrigo un sencillo聽Memorial que daba cuenta de su propia experiencia y que comenzaba as铆:

A脩O DE GRACIA DE 1654

Lunes, 23 de noviembre, d铆a de san Clemente, papa y m谩rtir, y otros m谩rtires.

V铆spera de san Cris贸geno, m谩rtir, y otros.

Despu茅s de las diez y media de la tarde hasta alrededor de las doce y media de la noche.

FUEGO

鈥淒ios de Abraham, Dios de Isaac, Dios de Jacob鈥, no de los fil贸sofos ni de los sabios.

Certidumbre. Certidumbre. Sentimiento. Alegr铆a. Paz.

Dios de Jesucristo.

Deum deum et Deum vestrum

鈥淭u Dios ser谩 mi Dios鈥.

Olvido del mundo y de todo lo que no sea Dios.

脡l s贸lo puede ser encontrado por los caminos que ense帽a el Evangelio.

Grandeza del alma humana.

鈥淧adre justo, el mundo no te ha conocido, pero yo te he conocido鈥.

Alegr铆a, alegr铆a, alegr铆a, llantos de alegr铆a. 鈥.[10]

La Reforma protestante supuso, entre otras cosas, la descalificaci贸n de una experiencia religiosa reducida a 鈥渓etra muerta鈥, de un escolasticismo que despu茅s de siglos fruct铆feros hab铆a quedado limitado a un mero ejercicio de malabarismo especulativo, un recitado autojustificativo de autoridades humanas que citaban a otras autoridades humanas y as铆, de cita en cita, reduciendo la Iglesia, la teolog铆a y la experiencia cristianas a una casa de citas. Frente a semejante estado de cosas los reformadores regresaron firmemente a la autoridad de la Biblia pero tambi茅n a la vitalidad del Esp铆ritu Santo, que hace viva, eficaz, y m谩s cortante que toda espada de dos filos a la Palabra de Dios en el ser humano (Heb.4,12). Desde esta perspectiva reformada-renovada Menno Simons escribi贸: 鈥淟a Palabra de Dios no reconoce otros cristianos sino aquellos a quienes se les ha predicado la pura doctrina de Cristo en el poder del esp铆ritu y que la han aceptado en verdadera fe por la obra del Esp铆ritu, y que por la vida simiente de Dios han nacido de nuevo en Cristo Jes煤s y que, por el poder de ese nacimiento, han sepultado en verdadera penitencia la pecaminosa vida antigua y se han levantado resucitando en Cristo.鈥[11]

Esta es la verdadera apuesta y propuesta del Evangelio de Jesucristo que la Reforma protestante ilumin贸 rescat谩ndola de reducciones humanas, demasiado humanas. Este es el verdadero Evangelio que los hijos de la Reforma protestante oscurecieron de nuevo, apenas unas d茅cadas despu茅s de su nacimiento, al reducir sus intuiciones a una nueva escol谩stica, ahora luterana, reformada, pero de nuevo humana, demasiado humana. La 鈥渟ana doctrina鈥澛爊o es ortodoxia muerta: la sana doctrina es literalmente 鈥渉igi茅nica鈥 (1陋Tim.1,10) porque trae salud espiritual.聽La advertencia reformada de 鈥渆cclesia reformata semper reformanda鈥 (que apareci贸 probablemente聽por primera vez en el siglo XVII en alguna de las declaraciones de las iglesias de los Pa铆ses Bajos)聽debe aplicarse a todos los aspectos de la fe cristiana, cuidando de mantener viva la conciencia y la experiencia de la intervenci贸n concreta de Dios en la vida de los seres humanos, en el nombre de Jesucristo por el poder del Esp铆ritu Santo, que hace nuevas todas las cosas. Todo lo dem谩s son convenciones.

Una representaci贸n gr谩fica de estas verdades la ofrecieron un grupo de j贸venes en el Paraninfo de la Universidad de Valencia, un solemne sal贸n del siglo XVII, una tarde de invierno a finales de los a帽os setenta. Entonaban con m谩s voluntad que acierto una sencilla canci贸n. No formaban parte de una Coral ni menos a煤n eran intelectuales, ni siquiera estudiantes. Eran j贸venes heroin贸manos ya rehabilitados. El texto de su canci贸n estaba tomado de unos vers铆culos conmovedores del profeta Joel: 鈥淥s restituir茅 [promete Dios] los a帽os que comi贸 la oruga, el salt贸n, el revolt贸n y la langosta鈥 (2,25). El profeta anunciaba al pueblo de Jud谩 la promesa divina de restaurarles por completo tras un tiempo ruinoso. Tal hab铆a sido tambi茅n la experiencia de aquellos j贸venes, de cuerpos todav铆a demacrados pero ya personas restauradas. Este es en esencia el prop贸sito del Dios de amor para todos los seres humanos a trav茅s de Jesucristo: conversi贸n para salvaci贸n, restauraci贸n, reconciliaci贸n. Ese es el fruto de toda conversi贸n genuina a Dios en Cristo: vida, vida abundante, vida eterna (Jn.10,10).

Conferencia pronunciada en la celebraci贸n del D铆a de la Reforma, organizada por el Consejo Evang茅lico de Madrid, en el Paraninfo de la Facultad de Filosof铆a de la Universidad Complutense. Madrid, 31 Octubre 2013.


[1] John聽Stott:聽The contemporary Christian.聽Inter-Varsity Press, 1992. Pg.聽308-309.

[2] Jacques Ellul:聽La raz贸n de ser. Meditaciones sobre el Eclesiast茅s. Barcelona: Herder, 1989.聽Pg.72.

[3] Emil Brunner:聽La verdad como encuentro. Barcelona: Editorial Estela, 1967.

[4] L.Coenen, E.Beyreuther, H.Bietenhard:聽Diccionario Teol贸gico del Nuevo Testamento, vol. I. Salamanca: Ediciones S铆gueme, 1985. Pgs. 331ss.

[5] Juan Calvino:聽Instituci贸n de la Religi贸n Cristiana. (III,iii,5)

[6] F铆sico:聽Siendo ni帽o escribi贸 un estudio sobre ac煤stica:聽Tratado de los sonidos. Diez a帽os despu茅s realiz贸 su mayor descubrimiento como f铆sico: los experimentos en torno al vac铆o. En sus聽Nuevos experimentos en torno al vac铆o afirm贸 que los efectos que se atribu铆an al 鈥渉orror al vac铆o鈥 se deb铆an al peso y a la presi贸n del aire. En el聽Tratado sobre el equilibrio de los l铆quidos y la pesadez del aire (1654) formul贸 la teor铆a del equilibrio hidrost谩tico y desarroll贸 algunas aplicaciones pr谩cticas, como la invenci贸n de la prensa hidr谩ulica.Matem谩tico: A los doce a帽os, a modo de juego, descubri贸 el teorema treinta y dos de Euclides: 鈥渓a suma de los 谩ngulos de un tri谩ngulo es igual a dos 谩ngulos rectos鈥. A los diecis茅is a帽os escribi贸 un聽Tratado de c贸nicas, en el que expon铆a el teorema que hasta hoy se conoce con su propio nombre (o ex谩gono m铆stico). Cre贸 la 鈥済eometr铆a del azar鈥, contribuy贸 a sentar las bases del c谩lculo de probabilidades. En 1658 resolvi贸 el llamado problema de la ruleta (para distraerse de un fuerte dolor de muelas) y puso las bases de lo que hoy conocemos como c谩lculo integral.聽Ingeniero:聽Para ayudar a su padre en su funci贸n de 鈥渃omisario diputado para el impuesto鈥, tarea que le exig铆a realizar largos y trabajosos c谩lculos, dise帽贸 a los diecis茅is a帽os una de las primeras calculadoras, siendo el primero en resolver las dificultades t茅cnicas que imped铆an su correcto funcionamiento. Suyo fue, como ya hemos dicho, el invento de la prensa hidr谩ulica.聽Urbanista:聽Para ayudar a los pobres organiz贸 lo que ser铆a la primera compa帽铆a de 贸mnibus de Paris.聽Polemista:聽Sus聽Cartas Provinciales, textos escritos en defensa del cristianismo jansenista de Port-Royal, adem谩s de su valor teol贸gico, se convirtieron en una obra maestra de la literatura francesa, supusieron el nacimiento del franc茅s moderno, e inauguraron un nuevo g茅nero literario: el panfleto (se llegaron a tirar diez mil ejemplares de esas cartas, repartidas por Par铆s).Apologista:聽Durante a帽os fue recopilando una enorme cantidad de notas con intenci贸n de elaborar una apolog铆a en favor de la fe cristiana que moviera a los incr茅dulos a reconocer su necesidad de Dios. La compilaci贸n p贸stuma de esos apuntes fragmentarios se conoce comoPensamientos, la obra m谩s reconocida de Pascal. Adem谩s, escribi贸聽La oraci贸n para el buen uso de las enfermedades y otros op煤sculos de car谩cter piadoso.

[7] Blaise Pascal:聽Pensamientos. Madrid: Alianza Editorial, 1986. Pg. 131. Edici贸n de Lafuma, 423.

[8] Blaise Pascal:聽Pensamientos. Op. Cit.聽Pg. 131. Lafuma, 424.

[9] Blaise Pascal:聽Pensamientos.聽Op. Cit. Pg. 144. Lafuma, 449.

[10] Citado en Carmen Herrando:聽Blaise Pascal. Madrid: Fundaci贸n Emmanuel Mounier, 2010. Pgs. 98-99.

[11] Menno Simons: 鈥淯na pat茅tica s煤plica a todos los magistrados鈥 (1552). In聽Textos escogidos de la Reforma radical. Compilador, John Yoder. Buenos Aires: La Aurora, 2007. Pg. 367.

Autor: Emmanuel Buch Cam铆

漏 2013. Este art铆culo fue publicado originalmente en el Blog del autor, y se reproduce en este espacio con permiso expreso del mismo.

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