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When the leaves come falling down

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emmanuel-200(EMMANUEL BUCH, 29/10/2013)

When the leaves come falling down in September, in the rain
When the leaves come falling down
(Van Morrison)

Caen las hojas desnudando el feo esqueleto de las cosas, la verdad √ļltima que en otros momentos queda oculta tras velos de mil colores, texturas y formas. Pero ahora, como la lluvia en septiembre, golpea tu rostro el viejo sumatorio de anhelos incumplidos, ausencias permanentes, frustraciones sobrevenidas. Se hace m√°s pesado el recuerdo de aquella ni√Īa de ojos brillantes que jam√°s cruz√≥ la plaza donde a diario esperabas verla pasar, ni comparti√≥ contigo un caf√© aquella tarde de septiembre cerca del puerto. Es m√°s gris el lienzo que absorbe carencias, decepciones a√Īejas. Duele m√°s el aguij√≥n en la carne, esa espinita en el coraz√≥n que vino para quedarse, ‚Äúesa cosa que te quita la alegr√≠a‚ÄĚ. En esos instantes oto√Īales del alma cualquiera de nosotros puede escribir con Neruda los versos m√°s tristes esta noche.

El cielo met√°lico, gris, muy alto.
Las olas revientan en la fachada.
El viento zarandea las gaviotas,
Descuelga a golpes las contraventanas
Y a través de las rotas cristaleras
Acuchilla de frío las estancias.
La casa est√° a la intemperie.

Cualquiera podría tomarse unas copas de autocompasión lastimera acodado en la barra de un bar, entregarse en brazos de la amargura -esa forma de resentimiento contra la vida que se nos revela injusta-, pasar de la autocompasión amarga a la amargura autocompasiva en un viaje cetrino de ida y vuelta, en una pendiente resbaladiza que desemboca en el vertedero del alma, vertida ésta en el estiércol del desánimo, victoria cruel de todos los aguijones que en el mundo han sido. But …

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Tanmateix ‚Ķ Merece la pena explorar un camino distinto que no pretende enga√Īar a nadie ni despertar falsas esperanzas porque el aguij√≥n sigue ah√≠ y se queda, pero es atractivo porque promete fruto, provecho, creatividad, cuando es transitado de la mano de Dios. El ap√≥stol Pablo lo experiment√≥ en primera persona del lado del aguij√≥n -una bofetada a su orgullo- y del lado de la provisi√≥n de Dios en respuesta a su clamor: ‚ÄúTres veces he rogado al Se√Īor, que lo quit√© de m√≠. Y me ha dicho: B√°state mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriar√© m√°s bien en mis debilidades, para que repose sobre m√≠ el poder de Cristo. Por lo cual, por amor a Cristo me gozo en las debilidades, en afrentas, en necesidades, en persecuciones, en angustias; porque cuando soy d√©bil, entonces soy fuerte.‚ÄĚ (2¬™Cor.12,8-10).

‚ÄúB√°state mi gracia‚ÄĚ. Gracia para soportar. ¬ŅS√≥lo eso? ¬ŅNada m√°s? Cuando se trata del aguij√≥n que vino para quedarse no es poca cosa. Gracia suficiente que permite vivir a diario con la herida abierta pero sin desangrase, seguir caminando sin levantar cabeza pero sin bajarla tampoco (Gabriel Celaya). Soportar para dar un paso m√°s, d√≠a tras d√≠a. Un milagro en definitiva, poco espectacular pero poderoso, eficaz.

La victoria est√° en Jes√ļs,
Sólo tienes que saber
Que aunque pases malos tiempos,
Donde el mundo se destruye,
y aunque estés pasando pruebas,
el Se√Īor te ayudar√°,
te dar√° una salida
para poder soportar;
extender√° su mano amiga,
te dirá por dónde andar,
multiplicar√° tus fuerzas,
y te consolar√°. (Caliu)

‚ÄúB√°state mi gracia‚ÄĚ. Gracia para ser paciente. ¬ŅS√≥lo eso? ¬ŅNada m√°s? No es poca cosa aceptar la realidad sin ira ni rencor, hacia nada ni nadie, tampoco hacia Dios. Tambi√©n es un milagro, modesto pero poderoso, convivir a diario con el aguij√≥n sin desesperar, sostenido por una paciencia que no es meramente¬†la actitud inevitable del que tiene que ‚Äúresignarse‚ÄĚ, una paciencia que tiene su origen en Dios, que nos alcanza como un regalo del Esp√≠ritu (G√°l.5,22). Esa paciencia no nos hace ciegos al aguij√≥n pero nos permite vivir con sosiego en medio del quebranto.

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‚ÄúB√°state mi gracia‚ÄĚ. Gracia para ser transformado en la semejanza del car√°cter de Jes√ļs. ¬ŅS√≥lo eso? ¬ŅNada m√°s? ¬°Nada menos!¬†La paciencia de lo alto es un cimiento s√≥lido sobre el que se levantan otras virtudes y se edifica as√≠ un car√°cter maduro seg√ļn el modelo de Cristo, quien ‚Äúpor lo que padeci√≥ aprendi√≥ (obediencia)‚ÄĚ (Heb.5,8). ‚ÄúSi vienen aflicciones a nuestras vidas, podemos regocijarnos tambi√©n en ellas, porque nos ense√Īan a tener paciencia; y la paciencia engendra en nosotros fortaleza de car√°cter y nos ayuda a confiar cada vez m√°s en Dios, hasta que nuestra esperanza y nuestra fe sean fuertes y constantes.

Entonces podremos mantener la frente en alto en cualquier circunstancia, sabiendo que todo ir√° bien, pues conocemos la ternura del amor de Dios hacia nosotros, y sentiremos su calor dondequiera que estemos, porque El nos ha dado el Esp√≠ritu Santo para que llene nuestros corazones de su amor.‚ÄĚ (Rom.5,3-5; Par√°frasis: ‚ÄúLa Biblia al d√≠a‚ÄĚ). ‚ÄúAmados hermanos, ¬Ņest√°n ustedes afrontando muchas dificultades y tentaciones? ¬°Al√©grense, porque la paciencia crece mejor cuando el camino es escabroso! ¬°D√©jenla crecer! ¬°No huyan de los problemas! Porque cuando la paciencia alcanza su m√°ximo desarrollo, uno queda firme de car√°cter, perfecto, cabal, capaz de afrontar cualquier circunstancia.‚ÄĚ (Stg.1,2-4; Par√°frasis: ‚ÄúLa Biblia al d√≠a‚ÄĚ).

El prop√≥sito del Padre para nosotros en esta vida es ‚Äúque seamos hechos conformes a la imagen de su Hijo‚ÄĚ (Rom.8,29) y es desde esta perspectiva que cobra verdadero significado la promesa¬†¬†divina de ‚Äúque a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien‚ÄĚ (Rom.8,28). En ese proceso el aguij√≥n que nos acompa√Īa resulta de especial provecho si de la mano de Dios ‚Äúme sobrepaso a m√≠ mismo para volver a m√≠ mismo mejor realizado‚ÄĚ[1] como el viejo olmo machadiano.

‚ÄúB√°state mi gracia‚ÄĚ. Gracia para crecer en intimidad con Dios. ¬ŅS√≥lo eso? ¬ŅNada m√°s? Nada es mejor. El dolor del aguij√≥n trae una lucidez inigualable. La primera verdad que alumbra es la miseria terrible del propio orgullo que necesita ser quebrado. Pero ilumina tambi√©n el amor de Dios a pesar de que permita el aguij√≥n y la posibilidad de convertir ese dolor en est√≠mulo para descubrir con m√°s intensidad la cercan√≠a del Dios de amor de una manera nueva, brillante, cautivadora, plena. S√≥lo en esa perspectiva puedes atreverte a orar, con temor y temblor: ‚ÄúSe√Īor, preferir√≠a que me lo quitaras [el aguij√≥n], pero no antes de que cumplas todos los prop√≥sitos por los que lo permites.‚ÄĚ[2]

Nada te turbe;
nada te espante.
Todo se pasa;
Dios no se muda;
la paciencia
todo lo alcanza.
Quien a Dios tiene,
nada le falta.
S√≥lo Dios basta.¬†¬†¬†¬†(Teresa de Jes√ļs)


[1] Carlos Díaz: Del Hay al Doy. Salamanca: Editorial San Esteban, 2013. Pg. 24.

[2] R.T. Kendall: El aguijón en la carne. Miami, Florida: Editorial Vida, 2006. Pg. 4.

Autor: Emmanuel Buch Camí

© 2013. Este artículo fue publicado originalmente en el Blog del autor, y se reproduce en este espacio con permiso expreso del mismo.

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