(Redacción, 22/06/2026) | El IX Congreso Evangélico se celebrará en Barcelona los días 21, 22 y 23 de octubre de 2027, y la Federación de Entidades Religiosas Evangélicas de España (FEREDE) ha iniciado ya el proceso de preparación con el objetivo de que el liderazgo evangélico español, en toda su diversidad, tome parte activa desde ahora mismo. Así lo expuso Carolina Bueno, secretaria ejecutiva de FEREDE, en una entrevista en el podcast Espacio Abierto, del Consejo Evangélico de Madrid (CEM), en la que detalló la estructura, el espíritu y el propósito de un evento que no quiere ser uno más en el calendario evangélico.
Una cita centenaria con historia propia
Los congresos evangélicos españoles son, ante todo, momentos históricos. El primero se celebró en Madrid en 1919 y desde que España recuperó la libertad religiosa se celebran con una periodicidad aproximada de diez años. El VIII Congreso tuvo lugar en 2017, y el que viene será el noveno de la serie. Estos encuentros buscan reforzar la identidad evangélica, dar testimonio de la fe y fomentar la unidad, según recordó la propia Bueno en la 69ª Asamblea de FEREDE, celebrada en marzo de 2026, donde también anunció el envío de un estudio sobre la realidad evangélica acompañado de una encuesta de participación que las iglesias ya han recibido en las últimas semanas.
ID: identidad y misión
El lema elegido para el Congreso es ID, una palabra con doble lectura. ID hace referencia a la identidad evangélica, a la pregunta de qué caracteriza a la Iglesia evangélica en España en este momento concreto de su historia. Pero también remite al imperativo bíblico de la misión, al mandato de Jesús de ir y predicar el evangelio hasta lo último de la tierra. «¿Cuál es nuestra identidad? ¿Qué nos caracteriza como Iglesia evangélica en España en este mismo momento histórico?», planteó Bueno como el interrogante de fondo que vertebrará las reflexiones del Congreso.
La secretaria ejecutiva fue clara sobre el enfoque que FEREDE quiere darle a esta convocatoria. Señaló que no se trata de convocar un acto por inercia, sino de atender una necesidad que la iglesia no puede ignorar. Después de diez años, tanto la sociedad española como la propia Iglesia han cambiado de forma profunda, y eso exige hacer un alto, mirar atrás para reflexionar sobre el camino trazado hasta hoy, y proyectarse juntos hacia el futuro.
Con esa convicción, Bueno lanzó una llamada directa a todo el liderazgo evangélico del país: «Queremos animar a las iglesias y a todo el liderazgo evangélico a que pueda participar, que pueda levantar su mirada de la iglesia local, trascender la denominación y unirse al conjunto del liderazgo evangélico de todo nuestro país para poder reflexionar juntos».
Un congreso de abajo a arriba
Lo que distingue al IX Congreso Evangélico de otros eventos similares es su arquitectura participativa. El encuentro se articula en tres fases: un precongreso que ya ha comenzado, los actos centrales en Barcelona en octubre de 2027, y un postcongreso donde se ejecutarán las iniciativas acordadas.
El núcleo del proceso son los llamados grupos de conexión o redes, pequeños grupos de líderes que se reunirán al menos tres veces antes del Congreso para compartir, orar juntos y responder preguntas sobre el pasado, el presente y el futuro de la Iglesia en España. Los grupos están organizados por perfiles de ministerio: pastores de iglesias pequeñas y medianas, pastores de iglesias grandes, pastores jóvenes, líderes de alabanza, líderes de acción social, líderes de discipulado, entre otros.
Los consejos evangélicos autonómicos son los encargados de activar y dinamizar estos grupos en cada territorio, adaptando su composición a la realidad de cada región: allí donde predominen las iglesias rurales, serán los pastores de ese contexto quienes formen los grupos de conexión correspondientes.
Una oportunidad para avanzar juntos
El IX Congreso llega en un momento en que la comunidad evangélica española vive un crecimiento sostenido y se enfrenta a desafíos nuevos, sociales y eclesiales, que exigen más que nunca una respuesta concertada. Por eso la invitación no va dirigida solo a quienes ya están conectados con las estructuras de FEREDE o con su consejo autonómico, sino a cada pastor, pastora y líder de ministerio del país, con independencia de su denominación, el tamaño de su iglesia o el territorio en el que sirve.
Participar en los grupos de conexión es unirse a un proceso histórico de discernimiento colectivo que la Iglesia evangélica española no había emprendido en una década. Las conclusiones que cada grupo elabore no quedarán en un cajón sino que serán elevadas a Barcelona y trabajadas en los actos centrales del Congreso, de modo que cada voz aporte de forma real al futuro del protestantismo español para los próximos diez años. Como reflexionó la propia Bueno: «¿Qué puedo yo aportar al avance de la Iglesia Evangélica en nuestro país? ¿Qué puedo yo aportar a la extensión del evangelio en mi país colaborando con otros?»
Bueno subrayó además que de estos espacios de encuentro pueden surgir estrategias e iniciativas de colaboración mutua que enriquezcan el propio ministerio mucho más allá del Congreso. No se trata solo de lo que cada uno recibe, sino de lo que cada uno aporta al avance conjunto del evangelio en España.
Un estudio para conocer la realidad actual
Para que el Congreso no parta de intuiciones sino de datos, FEREDE ha puesto en marcha un estudio demográfico sobre la realidad evangélica en España, que ya está disponible para que todas las iglesias lo completen. En una segunda fase, prevista para 2027, se elaborará un estudio específico sobre acción social. Bueno hizo un llamamiento expreso a la participación: «Para que sea un estudio riguroso, con datos que puedan ser tomados en cuenta, hace falta que todos participemos y que todas las iglesias rellenen la encuesta». Las iglesias que no hayan recibido el enlace pueden solicitarlo directamente a FEREDE.
El sueño no es de FEREDE, es de todos
Al ser preguntada por el sueño de FEREDE para la Iglesia evangélica en los próximos diez años, Bueno fue cuidadosa en trazar los límites de su papel institucional: «En este congreso evangélico no se trata de lo que Ferede sueña. Es verdad que FEREDE impulsa el congreso, pero el congreso no es de FEREDE, el congreso es de todos los evangélicos». Lo que sí quiso dejar claro es el método: «Queremos iniciar un proceso comunitario de discernimiento, de oración, de escucha de la voz de Dios, pero no cada uno por su cuenta, sino juntos».
Cómo participar
Pastores, pastoras y líderes de cualquier ministerio que quieran sumarse al proceso pueden contactar con el Consejo Evangélico de su comunidad autónoma e indicar que desean participar en los grupos de conexión. Para quienes no tengan acceso a su consejo autonómico o necesiten orientación adicional, FEREDE ha habilitado la dirección de correo electrónico congreso@ferede.org.
El rumbo del protestantismo español para los próximos diez años empieza a escribirse ahora, desde abajo y desde cada rincón del país. La pregunta que lanza el IX Congreso no es si la Iglesia evangélica tiene algo que decir a la España de 2027, sino si cada líder estará presente cuando esa voz se articule.
Puedes ver la entrevista completa a continuación:




