(Redacción, 13/05/2026) | Barna Group, en colaboración con Gloo, ha presentado un estudio detallado que analiza la realidad del liderazgo evangélico en Estados Unidos tras la crisis sanitaria. El informe, que forma parte de la serie El estado de los pastores, revela que los ministros han recuperado la seguridad en su propósito vocacional, aunque el grado de satisfacción con el ejercicio diario de su labor ha descendido a sus niveles más bajos en una década. Este escenario sugiere que, si bien la salud emocional de los líderes mejora, las estructuras actuales de la iglesia local no facilitan una experiencia ministerial plena.

La investigación, publicada este mes, destaca un fortalecimiento notable en la estabilidad emocional de los pastores. El sentimiento de no estar a la altura de las circunstancias ha mermado de forma considerable, puesto que ha pasado del 64% en 2023 al 44% en 2026, lo cual representa la cifra más reducida registrada hasta la fecha. Asimismo, el agotamiento mental y emocional ha experimentado una mejoría, ya que afecta ahora al 60% de los encuestados frente al 75% que se contabilizaba hace diez años. Los niveles de fuerza y energía para desarrollar la obra también muestran una recuperación significativa en comparación con el periodo anterior.

En cuanto a la seguridad en el propósito espiritual, los datos indican un incremento sustancial tras el impacto de la pandemia. En 2015, el 66% de los pastores afirmaba sentir una mayor confianza en su labor que al inicio de su servicio. Este indicador descendió hasta el 35% durante la crisis del COVID19, pero este año la cifra se ha elevado hasta el 58%. A pesar de esta evolución positiva, los niveles de convicción todavía se sitúan por debajo de los registros previos a la crisis global.

Por el contrario, la satisfacción con la labor pastoral ha seguido una trayectoria inversa. En 2015, el 72% de los líderes se describía como muy satisfecho con su vocación, mientras que hoy ese porcentaje se sitúa en el 52%. Este descenso de veinte puntos en una década se acompaña del aumento de quienes se sienten solo algo satisfechos, un grupo que ya alcanza el 40%. La situación se refleja de forma similar en el ámbito de la congregación local, donde solo el 43% de los ministros afirma estar muy satisfecho con su puesto actual, mientras que el 45% reconoce un nivel de satisfacción meramente moderado.
Daniel Copeland, vicepresidente de investigación de Barna, sostiene que los pastores se encuentran en el momento emocional más saludable de los últimos años respecto a su vocación. Sin embargo, advierte que los datos sugieren que podrían estar acomodándose en una experiencia de trabajo más sostenible, pero menos gratificante. Según el estudio, la raíz de este descontento no reside en una crisis de fe, sino en una estructura organizativa que no permite que las tareas diarias se alineen con los talentos personales y que dificulta la delegación de funciones.
Copeland concluye que el aumento de la confianza es alentador, pero insiste en la necesidad de cambios estructurales para garantizar el bienestar del liderazgo: «Si el trabajo en sí mismo no funciona, la respuesta correcta es escuchar a los pastores y luego capacitarlos para que nos muestren cómo podría ser el ministerio». El informe presenta así a un pastorado con una fe firme y mayor resiliencia, pero que debe afrontar el desafío de transformar las dinámicas de trabajo para recuperar la alegría en su servicio cotidiano.




