(Redacción, 16/04/2026) | El Vaticano ha reclamado una respuesta internacional ante la UNESCO para proteger el patrimonio cultural en zonas de conflicto en un contexto marcado por la guerra en Ucrania y la inestabilidad en Oriente Medio, donde la destrucción de bienes históricos y lugares de culto provoca la pérdida de la memoria colectiva y debilita la identidad de numerosos pueblos.
Durante la 224 sesión del Consejo Ejecutivo de la organización, que depende de las Naciones Unidas en cooperación internacional, el observador permanente del Vaticano, monseñor Roberto Campisi, ha presentado un discurso centrado en la educación, la cultura y la comunicación como herramientas esenciales para la paz y ha subrayado que la cooperación global debe orientarse a la construcción de sociedades más humanas y equitativas.
Esta misión se enmarca dentro del apoyo del Vaticano a la iniciativa UNESCO80, un proceso de reforma institucional lanzado en 2026, alineado con el proyecto ONU80. Con motivo de la conmemoración del 80.º aniversario de la ONU, el proceso busca modernizar la organización para mejorar su eficiencia operativa, revisar la implementación de mandatos y realizar ajustes estructurales ante los desafíos globales actuales. Constituye la hoja de ruta de la Secretaría de la UNESCO para adaptarse a nuevas necesidades.
La intervención de Campisi se ha centrado en la situación de los conflictos actuales puesto que, según ha advertido, «todas las normas y convenciones internacionales parecen violarse sistemáticamente». Además, ha señalado que escenarios como Ucrania y Oriente Medio sufren la destrucción de bienes materiales y culturales con el riesgo de una pérdida profunda de identidad y de un «borrado de la memoria colectiva» que golpea de forma directa al legado histórico y espiritual de las comunidades.
En paralelo, Hassan Fartousi, secretario general de la comisión iraní de la UNESCO, ha dado a conocer nuevas cifras sobre la situación en Irán y ha advertido que, en el último mes de guerra en Irán, 160 sitios culturales han sido alcanzados por bombardeos. En algunos casos, los daños han sido irreparables lo que refuerza la preocupación internacional sobre la vulnerabilidad del patrimonio en contextos de guerra.
El representante del Vaticano ha insistido de forma especial en la protección de los sitios culturales de carácter religioso que ha descrito como lugares vivos de fe, cultura y vida comunitaria. Además, ha reclamado la aplicación del derecho internacional humanitario y la obligación de respetar y proteger los bienes culturales incluidos los lugares de culto «en cuanto expresiones de la identidad de los pueblos» y ha defendido su valor jurídico y moral en tiempos de guerra.
«La salvaguardia del patrimonio no es un lujo, es una prioridad: contribuye a la resiliencia de las poblaciones y constituye una base indispensable para cualquier proceso de reconciliación y reconstrucción», advierte Campisi.
Asimismo, Campisi ha defendido la necesidad de conservar y transmitir este legado para formar conciencias capaces de promover el respeto, el encuentro y la responsabilidad compartida.
Por último, el Vaticano ha advertido ante la UNESCO el papel de la comunicación y la educación en un contexto global marcado por la desinformación y la guerra. El portavoz ha señalado la necesidad de evitar que la información se convierta en propaganda y ha defendido una cultura basada en la verdad y el bien común como base para la convivencia internacional.






