(Barcelona, 01/06/2026) | El régimen de Francisco Franco es ampliamente recordado por su carácter dictatorial, militar y fuertemente represivo, pero una de sus facetas más asfixiantes y menos visibilizadas de cara al gran público fue el nacionalcatolicismo. Bajo este dogma, ser español equivalía de forma obligatoria a ser católico, lo que convirtió a las minorías religiosas en enemigas del Estado.
En una reveladora entrevista emitida en el programa Néixer de nou del canal de televisión 3Cat, que dirige el secretario general del Consell Evangèlic de Catalunya, Guillem Correa, el reconocido filólogo e historiador Josep-Lluís Carod-Rovira, autor de la Història del protestantisme als Països Catalans, desentraña este oscuro periodo histórico. El espacio conmemora el aniversario de la Comisión de Defensa Evangélica, un organismo clave, nacido en la clandestinidad y el asedio en la década de 1950, que se erigió como el único escudo de protección legal y civil para los protestantes frente al integrismo del régimen.
El nacionalcatolicismo: «Una fe contra un imperio»
Durante los primeros años de la dictadura, la persecución contra los evangélicos fue total. La victoria franquista supuso la clausura inmediata de escuelas protestantes, el precintado de capillas y la confiscación de biblias. Tal y como explica Carod-Rovira, el protestantismo no solo sufrió la intolerancia teológica, sino una persecución política sistemática al ser considerado un elemento «disidente» y extranjero, a pesar de sus profundas raíces históricas en Cataluña y el resto de España.
Los creyentes se vieron abocados a celebrar cultos secretos en casas particulares, desafiando las leyes de orden público de la época. Aquellos años estuvieron marcados por la imposibilidad de contraer matrimonio civil de forma libre y por la humillación en los entierros, donde los protestantes eran apartados a los llamados «cementerios civiles» o corrales eclesiásticos en condiciones degradantes.
El nacimiento de la ‘Comisión de Defensa Evangélica’
En respuesta a la asfixia legal y social, el 14 de mayo de 1956 se constituyó formalmente la Comisión de Defensa Evangélica. En un entorno marcado por la ausencia de libertades, esta comisión asumió el titánico rol de canalizar las denuncias por abusos policiales, cierres de locales y discriminación ante el Ministerio de la Gobernación y las autoridades locales.
La comisión no solo unificó las voces de las distintas denominaciones históricas (como bautistas, metodistas o hermanos en Cristo), sino que funcionó como un puente internacional, informando a las potencias extranjeras y a alianzas evangélicas globales de la sistemática vulneración de los derechos humanos y religiosos que se cometía en la España de Franco. Esta presión exterior forzó al régimen, años más tarde, a promulgar la tímida e insuficiente Ley de Libertad Religiosa de 1967.
Algunas frases destacadas de la entrevista
A lo largo del diálogo con el historiador, se ponen de relieve sentencias que resumen con precisión la dureza de la época y el valor de la disidencia religiosa:
- Sobre el monopolio ideológico del régimen: «El nacionalcatolicismo no buscaba solo la sumisión política, sino el control total de las almas. Bajo el franquismo, el disidente religioso era automáticamente tratado como un enemigo de la patria.»
- Sobre la resistencia en la vida cotidiana: «Los protestantes sufrieron una persecución que iba más allá de la vida; se les marginaba en el matrimonio, en las escuelas y se les negaba un entierro digno bajo la tierra de los cementerios oficiales.»
- El valor histórico de la Comisión: «La ‘Comissió de Defensa’ no fue un grupo de agitación política, sino un organismo de supervivencia extrema. En pleno franquismo, tuvieron la audacia de organizarse para exigir, con la ley en la mano y la diplomacia internacional a su favor, el derecho fundamental a existir.»
- El olvido institucional: «Explicar qué hicieron y cómo resistieron los protestantes catalanes es un deber de memoria histórica, un esfuerzo necesario para romper el silencio y el anonimato al que fueron condenados durante décadas.»
Un legado que sale del silencio
La entrevista de 3Cat reivindica el papel de una minoría que plantó cara al pensamiento único a través de la fe y la resistencia pacífica. Setenta años después de aquellos primeros pasos de la Comisión de Defensa, el testimonio de expertos como Carod-Rovira recuerda que la conquista de las libertades democráticas actuales en los Països Catalanes y en el conjunto del Estado español también se fraguó en las pequeñas capillas ocultas y en los despachos clandestinos de aquellos que se negaron a renunciar a su libertad de conciencia.

Fuente: Consell Evangèlic de Catalunya, 3Cat / Redacción: Actualidad Evangélica




