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EDITORIAL

El gozo del Señor…

«No estén tristes, pues el gozo del Señor es nuestra fortaleza» (La Biblia (NV), Nehemías 8:10)

Gozo, que no mera alegría (aunque –¡qué duda cabe!– estos sentimientos formen una excelente pareja juntos).

Gozo, más allá de las circunstancias y de las coyunturas del momento.

Gozo, aún cuando debamos hacer lectura crítica (intentando que sea constructiva, siempre) de las realidades que nos rodean.

Gozo, en medio del dolor y el sufrimiento temporal, cuando debamos ser  testigos y cronistas de tragedias e injusticias de las que preferiríamos no tener que informar.

Gozo, pese a los preocupantes retrocesos en materia de derechos humanos; entre otros, en el ámbito de la libertad religiosa y la aconfesionalidad del Estado.

Gozo, aunque los escándalos de corrupción sigan salpicando nuestra actualidad e hiriendo nuestra sensibilidad.

Gozo, de saber que el Señor está en nuestra barca (aún cuando a veces parezca que duerme), todos los días, hasta el fin del mundo.

Gozo, de poder servirle humildemente a Él y a su Iglesia –pese a ser indignos de ambas cosas–, por su inmerecida y poderosa Gracia.

Gozo siempre.

Gozo y Paz.

Gozo compartido, con todos vosotros, nuestros fieles lectores y amigos.

¡Que así sea!

Actualidad Evangélica, viernes 26 de agosto de 2016.-

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