En común entendimiento con la mayoría de fuerzas políticas, el documento señala que «en 2010 aumentó el número de atentados perpetrados contra las comunidades cristianas en todo el mundo, así como el de los procesos y sentencias de muerte por blasfemia que frecuentemente afectan a mujeres».
Por ello, se insta al Gobierno «a actuar en defensa del derecho fundamental a la libertad de conciencia, de pensamiento y de religión ante las autoridades competentes de aquellos países en los que se producen vulneraciones del Derecho Fundamental a la libertad religiosa y de culto».
La moción parlamentaria ratificada por la mayoría de grupos parlamentarios condena «con la mayor firmeza» los «brutales» ataques terroristas y la persecución religiosa sistemática «que están sufriendo las comunidades cristianas en diversos países de Asia y África así como los que puedan sufrir ellas y cualquier otra confesión religiosa en otras partes del mundo».
La moción pide al Ejecutivo de Zapatero que garantice a través de los órganos pertinentes la libertad de conciencia, de pensamiento y de religión. Además se constata la necesidad de promover la libertad de anunciar y de comunicar enseñanzas religiosas, de palabra y por escrito, incluso «fuera de los lugares de culto, y de dar a conocer la doctrina moral sobre las actividades humanas y la organización social».
También se propone estudiar la posibilidad de acoger en España, a algunos de los cristianos que sufren persecución y se recuerda que esa iniciativa ya la han tomado otros países europeos.
Una de las enmiendas incorporadas al texto original del PP, por petición del resto de fuerzas políticas, es la que hace referencia a la necesidad de que el Gobierno promueva el papel de la Alianza de Civilizaciones, «como instrumento de diálogo entre religiones y pueblos, para apoyar a los países afectados en la lucha contra el radicalismo que siembra la discordia entre las distintas comunidades».
«Una declaración Maravillosa»
El secretario ejecutivo de Ferede, Mariano Blázquez Burgo, al conocer el contenido de la moción aprobada, no dudó en calificarlo de «una declaración maravillosa», no sólo por la esperanza que puede suponer para las minorías religiosas en general y las cristianas en particular, que están siendo objeto de persecuciones y matanzas por causa de su fe en muchos países, sino porque establece en términos precisos lo que supone el derecho fundamental a la Libertad Religiosa, e insta al Gobierno de España a protegerlo activamente.
«Cabe esperar que, además de promover la protección de las minorías religiosas y sus derechos en terceros países, el Gobierno siga trabajando en el mismo sentido en nuestro país, donde -salvando las distancias, obviamente- aún prevalecen situaciones de discriminación y de confesionalidad encubierta en muchos ámbitos», sugirió.
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