(Redacción, 06/07/2026) | El Consell Evangèlic de Catalunya (CEC) ha trasladado recientemente al director general de Asuntos Religiosos de la Generalitat, Ramon Bassas, la preocupación que existe en la comunidad evangélica por el tratamiento que una parte de los medios de comunicación ofrece sobre el protestantismo. En la reunión, encabezada por el secretario general del CEC, Guillem Correa, participaron, entre otros, el vicepresidente de la Federación de Entidades Religiosas Evangélicas de España (FEREDE), Daniel Rodríguez Ramos, junto a representantes de diversas denominaciones y entidades evangélicas presentes en Cataluña.
Los representantes evangélicos expresaron su malestar ante una cobertura mediática que, según trasladaron, tiende a identificar al conjunto del protestantismo con expresiones minoritarias y extremistas. Esa dinámica proyecta una imagen distorsionada de la realidad de las iglesias evangélicas, que poco tiene que ver con la labor cotidiana de las congregaciones en el territorio.

El CEC recordó durante el encuentro que el protestantismo es una realidad plural y profundamente arraigada en Cataluña, con una presencia continuada de cerca de doscientos años y que forma parte del tejido social, cultural y espiritual del país. Los asistentes destacaron además la labor que las comunidades evangélicas desarrollan en todo el territorio en los ámbitos social, educativo y comunitario.
La reunión sirvió también para compartir la voluntad de seguir trabajando en favor de un conocimiento más riguroso de la realidad protestante y de una representación pública que refleje tanto la diversidad como la trayectoria de las iglesias evangélicas en Cataluña. Ese compromiso, según trasladó el CEC, se enmarca en una línea de diálogo institucional con las administraciones autonómicas.
Un contexto de pronunciamientos convergentes
La gestión del CEC ante la Generalitat no es un hecho aislado. En mayo de 2026, FEREDE emitió un comunicado oficial dirigido al sector de la comunicación en el que reclamaba «rigor, contexto y respeto» a los medios al informar sobre la realidad protestante y evangélica. También en mayo, la Alianza Evangélica Española (AEE) publicó un comunicado en el que reclamaba una cobertura mediática más precisa sobre los evangélicos en España.
En paralelo, la Alianza Evangélica Europea (EEA, por sus siglas en inglés) publicó a principios de julio una declaración titulada European Evangelicals in Public Life: Our Identity and Contribution en la que aborda la misma preocupación. El documento constata que el término «evangélico» se ha ido vinculando en el debate público a la política de extrema derecha y a ciertos nacionalismos excluyentes, y ofrece una explicación positiva sobre la identidad y la contribución social de los entre 20 y 25 millones de evangélicos presentes en el continente.
La declaración de la EEA rechaza de forma explícita las formas de nacionalismo cristiano que impliquen dominio, coacción o intolerancia, y hace un llamamiento a periodistas, políticos y líderes de la vida pública para que renuncien a las caricaturas y conozcan de primera mano la labor de las iglesias evangélicas.
Con la reunión del CEC, el malestar evangélico ante el tratamiento mediático pasa del comunicado público a la interlocución directa con una administración autonómica. Los pronunciamientos de FEREDE, la AEE y la EEA, sumados a la gestión del CEC ante la Generalitat, dibujan un patrón en el que las instituciones evangélicas españolas y europeas reclaman de forma coordinada un periodismo más riguroso y menos dependiente de estereotipos importados de contextos ajenos al europeo.






