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COLABORACIÓN INSTITUCIONAL

El Ayuntamiento de Madrid y el CEM firman un acuerdo de colaboración para impulsar actividades sociales, culturales y religiosas

La coordinadora general de la Alcaldía, María Inmaculada Sánchez-Cervera, junto al secretario ejecutivo del CEM, Samuel López Padilla. Fotografía: CEM

El protocolo contempla la creación de una comisión mixta integrada por representantes de ambas instituciones.

(Redacción, 01/07/2026) | El Ayuntamiento de Madrid y el Consejo Evangélico de Madrid (CEM) han firmado un protocolo general de colaboración que establece, por primera vez, un marco estable de diálogo entre ambas entidades. El acuerdo tendrá una vigencia de cuatro años, con opción a prorrogarse, y contará con una comisión mixta de seguimiento encargada de velar por su desarrollo. Con esta firma se abre la puerta a proyectos sociales, culturales y religiosos que difundan los valores cristianos en la capital.

La rúbrica corrió a cargo de la coordinadora general de la Alcaldía, María Inmaculada Sánchez-Cervera, y del secretario ejecutivo del CEM, Samuel López Padilla. El protocolo da forma a una estructura permanente desde la que coordinar esfuerzos en beneficio de los madrileños, dar a conocer las tradiciones cristianas y aprovechar mejor los recursos disponibles en la ciudad.

Proyectos, espacios y convenios específicos

En la práctica, el protocolo permite diseñar proyectos de divulgación, lanzar campañas de sensibilización y compartir inmuebles, dependencias y espacios de difusión entre ambas partes. La colaboración se extiende también a encuentros y actividades de formación que encajen con el espíritu del acuerdo. Se trata de un marco general, una estructura sobre la que podrán formalizarse en lo sucesivo convenios específicos con compromisos concretos para cada iniciativa.

El seguimiento del protocolo recae en una comisión mixta formada por dos representantes de cada institución, que se reunirá siempre que una de las partes lo solicite. Además de resolver las dudas interpretativas que puedan surgir en el camino, este órgano será el encargado de proponer los futuros convenios que den contenido al acuerdo.

El protocolo se define a sí mismo como una declaración de intenciones. Su firma no implica aportación económica ni obligaciones legales inmediatas sino que sienta las bases y establece el canal para que, más adelante, las partes puedan asumir compromisos vinculantes a través de convenios específicos.

Las dos instituciones han enmarcado esta colaboración en la defensa del derecho fundamental de libertad religiosa y de culto que recoge la Constitución. El texto apela al respeto mutuo y al reconocimiento de la identidad de cada parte, con la voluntad de que Madrid proyecte estos valores tanto de puertas adentro como en la imagen que ofrece al exterior.

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