,

OPINIÓN | MANUEL SARRIAS, EXVICEPRESIDENTE DE FEREDE

Discurso de Manuel Sarrias en el Desayuno de Oración 2026

Manuel Sarrias durante su intervención el pasado 6 de junio en el Desayuno de Oración 2026

Discurso completo del pastor Manuel Sarrias en el DESAYUNO ORACIÓN 2026 organizado por FEREDE. Sábado 6 de junio de 2026. Hotel NOVOTEL-IFEMA. Dentro de las celebraciones del 70 aniversario Comisión de Defensa Evangélica y 40 aniversario Constitución FEREDE.

(Manuel Sarrias, 06/06/2026) | En enero de 1990 me incorporé a FEREDE, donde estuve hasta 2021, representando a la Unión Evangélica Bautista de España, la UEBE. A principio de los noventa ya estaba en marcha lo que en noviembre de 1992 verían la luz los esperados Acuerdos de Cooperación. Pero algo antes, en la sede del ministerio de Justicia, siendo el titular don Enrique Mújica Herzog, hubo una reunión preparatoria. Recuerdo que estaba conversando con dos rabinos judíos y se acercó el Ministro y nos dijo: “¿Qué hago yo entre en Antiguo y el Nuevo Testamento?”.  Y siguiendo su buen tono le respondí: “Usted, Sr. Ministro, es el periodo intertestamentario.”

Gracias a Carolina por la invitación para estar hoy aquí. Como se ha dicho (será inevitable reiterar algunas ideas), este es un encuentro importante, porque más allá de las siglas, de las legítimas diferencias ideológicas y de los debates cotidianos, nos convoca hoy aquí un propósito unificado y una misma motivación: el bienestar de nuestra nación, el presente y el futuro de nuestros ciudadanos y la paz y el progreso de nuestra sociedad.  

En la sede del ministerio de Justicia, siendo el titular don Enrique Mújica Herzog, hubo una reunión preparatoria. Recuerdo que estaba conversando con dos rabinos judíos y se acercó el Ministro y nos dijo: “¿Qué hago yo entre en Antiguo y el Nuevo Testamento?”.  Y siguiendo su buen tono le respondí: “Usted, Sr. Ministro, es el periodo intertestamentario.”

Mayo de 1956 que enlaza con noviembre de 1986.  Una historia como la que celebramos nos habla de raíz, madurez, continuidad, esfuerzos y sacrificios que incluyen tiempos y largas etapas tremendamente difíciles de intolerancias, intransigencias, persecuciones, discriminación, injusticias, limitaciones y riesgos de todo tipo, en el que se ponía en duda la españolidad de algunos ciudadanos por sus diferentes convicciones espirituales. El que fue el máximo mandatario durante casi 40 años diría en 1936 “En España o se es católico o no se es nada”. Cuando me convertí a Jesucristo en una iglesia evangélica bautista en 1965 fui a compartir la experiencia con mi médico y me dijo “Manuel, tu no puedes ser otra cosa que católico, ¡eres español!”.  

Una historia de este tipo es testigo de alegrías y soledades, de cumplimientos y frustraciones, de reconocimientos e incomprensiones. Nos ayuda a tomar conciencia de nuestra herencia e identidad, de dónde venimos, dónde estamos  y hacia dónde vamos, haciéndonos sentir parte de una misma historia, continuadores de una misma obra, portadores de unas mismas convicciones. Ello nos invita, en principio, a mirar hacia atrás,  a utilizar la memoria.  A recordar.  A exclamar, como el veterano líder de Israel, «hasta aquí nos ayudó el Señor» (1 Samuel 7:12). Con sensibilidad y perspectiva espiritual, hemos visto con claridad la mano poderosa de Dios y decimos con el salmista «Señor, tú nos has sido refugio de generación en generación» (Salmo 90:1).

Pero también nos embarga un sentimiento de gratitud hacia las personas, hacia aquellos hombres y mujeres que se esforzaron con entrega y fe y que han escrito etapas importantes en la historia del pueblo evangélico en España, que es parte de la Historia de España.  Como nos enseña la Palabra queremos “ser agradecidos” (Colos. 3:15 b). Con Dios y con los hombres. Con la  CDE y con quienes constituyeron FEREDE hace 40 años, como recordamos en el Acto del 22 de mayo. Lamentando profundamente los prejuicios y la caricatura con la que todavía se nos presenta a los evangélicos/protestantes tantas veces en medios de comunicación, siendo noticia únicamente episodios aislados que no reflejan  la completa realidad de quiénes somos. Damos gracias a Dios por los avances en Libertades y Democracia en España, aun cuando aún tenemos que seguir progresando en importantes aspectos una plena normalización e igualdad. 

Esa visión de nuestra historia  nos permite reafirmar nuestra voluntad de continuar trabajando juntos. Porque Dios une.  El Señor toma nuestra diversidad y la usa y armoniza para enriquecimiento, para aprender unos de otros.  Cuando unimos fuerzas con un mismo espíritu hacia unas metas y objetivos que inspiran, entonces no solamente sumamos, sino que multiplicamos, y eso nos ayuda a centrarnos en los objetivos fundamentales que son nuestra razón de ser y nuestra misión esencial: vivir y compartir el Evangelio con todo lo que ello conlleva. Cuando hacemos las cosas como Dios manda recuperamos confianzas e ilusiones y se reabre una nueva etapa de esperanza, a pesar de todo y por encima de todo. Sin olvidar en ningún momento que como cristianos  estamos llamados a aportar aspectos beneficiosos a nuestra sociedad.  Que estamos para servir, de acuerdo con el mandato y el ejemplo de Jesús (Marcos 10:45). 

Qué podemos aportar, qué estamos aportando a nuestra sociedad.   Tres breves citas.

Hace más de 40 años hubo un encuentro del entonces Alcalde de Madrid don Enrique tierno Galván con un grupo de líderes evangélicos. Tras los preámbulos iniciales les dijo: “¿Qué tienen ustedes que ofrecer al pueblo de Madrid?”.  Era una pregunta importante.

Anécdota audiencia real el 18 de diciembre de 1997 (la primera oficialmente concedida por un rey de España a los evangélicos). Ya había pasado con creces el tiempo de la audiencia y Juan Gili (que presidía el VI Congreso Evangélico recién celebrado) , con la elegancia que le caracterizaba, incómodo por el Rey,  ya que la audiencia se alargaba más del tiempo concedido, lo insinuó diplomáticamente, pero el Rey dijo: «¡No os marchéis. Da gusto estar con vosotros porque, además, sois de los pocos que no venís a pedir, sino a ofrecer!».

Ya había pasado con creces el tiempo de la audiencia y Juan Gili (que presidía el VI Congreso Evangélico recién celebrado) , con la elegancia que le caracterizaba, incómodo por el Rey,  ya que la audiencia se alargaba más del tiempo concedido, lo insinuó diplomáticamente, pero el Rey dijo: «¡No os marchéis. Da gusto estar con vosotros porque, además, sois de los pocos que no venía a pedir, sino a ofrecer!».

El 27 de Julio de 2017, tras el congreso del 500º aniversario de la Reforma protestante, tuvimos audiencia con los  actuales reyes de España y en un momento determinado la Reina Leticia, viendo la obra social y humanitaria evangélica nos indicó que le había impresionado y cómo no hacíamos más visible esta encomiable labor.

Como cristianos evangélicos estamos llamados a ofrecer, a aportar a nuestra sociedad valores que mejoren la convivencia. Deseamos reiterar que nuestra identidad no está, ni estará nunca, ligada ni al servicio de ningún partido político o intereses económicos. Nuestros objetivos son el firme compromiso de servicio, justicia y amor  hacia nuestro prójimo. Por esta razón, nuestra fe no se limita a las paredes de nuestros lugares de culto. Nuestra fe se vive y se demuestra cada día. Hay miles de personas que, de manera silenciosa, generosa y constante, extienden los brazos allí donde las instituciones oficiales a veces no logran llegar, en una amplia labor de atención social y humanitaria a los más vulnerables, con capellanías hospitalarias, carcelarias, entre las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, en educación religiosa, etc…  Es lo que llevan a cabo buena parte de las casi 3.500 iglesias y entidades integradas en FEREDE, que incluyen a personas de más allá de nuestras fronteras, hombres y mujeres que han llegado con sus diversas formas, culturas y costumbres, pero todos unidos en la fe en el Señor Jesucristo. (Efesios 2:19 “así que ya no somos extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos y miembros de la familia de Dios”).

Por eso deseamos también poder aportar integridad-honestidad-honradez. De tolerancia cero con todo aquello, que tristemente es mucho,  que  no podemos tolerar ni consentir, como todo tipo de abusos, corrupciones  y otras conductas ya sancionadas por FEREDE. Sentimos tristeza, decepción  y profunda preocupación por la situación actual que nos muestran a diario las noticias de los medios de comunicación. Somos dolorosamente conscientes del clima  de inestabilidad,  de  alta tensión y  de crispación. Cuando la vida pública es un escenario  incesante de reproches, de insultos, de disputa entre trincheras, los retos más urgentes que todos conocemos y que reclaman soluciones quedan tristemente relegados a un segundo plano, cuando no en el cajón del olvido. Es como si volviéramos a los tiempos de buena parte de nuestra historia de actitudes viscerales.  Como diría Antonio Machado “De cada 10 españoles uno piensa y 9 embisten”.

Proponemos sosiego. Urgente sosiego, serenidad y responsabilidad. Altura de miras. Si la vida pública en España recupera el sosiego, si se logra rebajar  el tono del enfrentamiento, desterrando actitudes carentes de ética, cuando no delictivas, rechazando todo espíritu sectario, que divide, toda la sociedad —sin excepción— prosperará. Llamados a ser  agentes de paz y reconciliación. El Evangelio de Jesucristo proporciona  luz ante tanta oscuridad, limpieza ante tanta suciedad, paz ante tanta zozobra y esperanza ante tanta incertidumbre.

Aportamos igualmente, como desde hace siglos, la defensa de la libertad religiosa y los derechos humanos. Abogamos por una sociedad libre, respetuosa, laica, pluralista, de separación iglesia-Estado, con libertad e igualdad. Igualdad sin trucos ni engañosa letra pequeña. Como diría uno de nuestros poetas del siglo de oro sobre el Jorobado Torroba : “Igualdad, oigo gritar al jorobado Torroba y se me ocurre pensar, ¿querrá dejar la joroba o nos querrá jorobar?”.  Hablamos de una  libertad responsable. La tolerancia es mera concesión de los gobernantes, pero la libertad es un don de Dios. “A libertad fuisteis llamados” (Gálatas).  “Porque donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad” (2 Cor.3:17). Ser opciones en libertad, igualdad y respeto. Que podamos expresar nuestras creencias: Con entusiasmo sin proselitismo.  Con firmeza sin fanatismo.  Con claridad sin sectarismo.

Abogamos por una sociedad libre, respetuosa, laica, pluralista, de separación iglesia-Estado, con libertad e igualdad. Igualdad sin trucos ni engañosa letra pequeña. Como diría uno de nuestros poetas del siglo de oro sobre el Jorobado Torroba : “Igualdad, oigo gritar al jorobado Torroba y se me ocurre pensar, ¿querrá dejar la joroba o nos querrá jorobar?”.

Y junto a esta acción, nuestra mayor y más potente herramienta de servicio público es la que da nombre a este encuentro: la oración.   Estamos cumpliendo un mandato cristiano. Leer 1 Timoteo 2:1-3 “Exhorto ante todo a que se hagan rogativas, oraciones, peticiones y acciones de gracias por toda la humanidad. Se debe orar por los que gobiernan y por todas las autoridades para que podamos gozar de una vida tranquila y pacífica, llena de reverencia a Dios y respetable en todos los sentidos. Esto es bueno y agrada a Dios”.   Sin partidismos, sumisión,  halagos, lisonjas o adulaciones a los poderosos. Lamentamos cuando algunos en nombre de la fe cristiana lo hacen.  El pastor protestante, Premio Nobel de la Paz,  Martin Luther King (m. 1968) dijo que “las religiones no deben ser ni las señoras ni las siervas del Estado, sino su conciencia”.

Oramos por las instituciones citadas en el programa de hoy. También por un mundo  con exceso de egoísmo, violencia y dolor, con antiguas y nuevas dictaduras, totalitarismos y nostalgias antidemocráticas. Oramos también por nuestras iglesias y su fidelidad al Evangelio. Pedimos a Dios conceda a quienes tienen poder, influencia  y capacidad  la sabiduría necesaria para tomar decisiones justas, la templanza para mantener la calma en medio de las turbulencias, y un profundo espíritu para buscar lo mejor para el conjunto de la sociedad, para el bien común.  (Me gusta el lema de Brasil, equilibrada combinación: Orden y Progreso). 

El pastor protestante, Premio Nobel de la Paz,  Martin Luther King (m. 1968) dijo que “las religiones no deben ser ni las señoras ni las siervas del Estado, sino su conciencia”.

Debemos preguntarnos, como  diría Jesús,    por el significado de los signos de estos tiempos.  Y tenemos el desafío de actuar y adaptarnos a los ellos conservando nuestras esenciales señas de identidad. Pero, sobre todo, ser cristianos e Iglesias de puertas abiertas, de manos abiertas y de corazones abiertos. Fieles a Dios y sensibles a las necesidades de los hombres.  

Hoy nos embarga un profundo sentimiento de emoción  y gratitud. Porque continúa sembrándose la llama del Evangelio y las buenas noticias en Jesucristo, que cambia vidas; como lo hicieron las personas que recordamos y honramos. En nuestra historia reciente y siglos antes. Como debemos hacer nosotros en nuestro tiempo, al igual que David quien «sirvió a su propia generación, según la voluntad de Dios». En una amplia reseña de los actos del 500 aniversario de la Reforma que celebramos en 2017, escribíamos sobre nuestra fe evangélica “Hay pasado, hay presente, hay futuro”. Porque Dios es el Señor del pasado, del presente y del futuro.  

Hace 220 años Napoleón en Egipto, ante las Pirámides, manifestó a su ejército: “cinco mil años de Historia os contemplan”. Nosotros, hoy,  hacemos nuestras las palabras del escritor de la epístola a los Hebreos: “teniendo en derredor nuestros tan grande nube de testigos, corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, puestos los ojos en Jesús».  Todo ello nos anima a proseguir hacia delante con fe y esperanza, dando por seguro como diría el profeta: “Y conoceremos, y proseguiremos en conocer al Señor; como el alba está dispuesta su salida, y vendrá a nosotros como la lluvia, como la lluvia tardía y temprana a la tierra” (Oseas 6:3).

Muchas gracias por vuestra atención. Que Dios os bendiga. Que Dios bendiga a España.  

Fuente: Manuel Sarrias, pastor evangélico-bautista, exvicepresidente de FEREDE y exsecretario general de la UEBE

Nota de Redacción: Las opiniones de los autores son estríctamente personales y no representan necesariamente la opinión o la línea editorial de Actualidad Evangélica.

© 2026. Este artículo puede reproducirse siempre que se haga de forma gratuita y citando expresamente al autor y a ACTUALIDAD EVANGÉLICA. Las opiniones de los autores son estrictamente personales y no representan necesariamente la opinión o la línea editorial de Actualidad Evangélica.

POR MANUEL SARRIAS, EXSECRETARIO GENERAL DE LA UNIÓN BAUTISTA (UEBE)

OPINIÓN / MANUEL SARRIAS

Scroll al inicio