(Redacción, 28/05/2026) | Coincidiendo con la conmemoración este 28 de mayo del Día Mundial contra el Hambre, el Informe Global sobre Crisis Alimentarias 2026 revela que 266 millones de personas en 47 países sufren actualmente inseguridad alimentaria aguda, una situación impulsada primordialmente por la persistencia de conflictos armados, los extremos climáticos y diversas vulnerabilidades estructurales que impiden el acceso estable al sustento en regiones críticas de África y Oriente Medio. Este panorama técnico subraya que la violencia se ha consolidado como el principal motor de la carencia nutricional y que afecta de manera desproporcionada a poblaciones civiles que pierden sus medios de subsistencia y se ven obligadas al desplazamiento forzado.
El conflicto armado como detonante de la crisis nutricional
Los datos analizados en el informe de 2026 confirman que el 70% de la población mundial en situación de inseguridad alimentaria aguda reside en entornos de fragilidad o conflicto directo. La guerra no solo provoca víctimas inmediatas, sino que desarticula los mercados locales, eleva el precio de los productos básicos y destruye infraestructuras de desarrollo esenciales para la producción agrícola.
Regiones como Sudán, la República Democrática del Congo y Nigeria concentran actualmente un tercio del total de personas afectadas a nivel global. No obstante, la gravedad extrema se localiza en zonas donde ya se han confirmado casos de hambruna (Fase IPC 5), como en la Franja de Gaza y Sudán, con riesgos latentes de extenderse a Sudán del Sur. En Gaza, específicamente, el 77% de sus habitantes enfrenta inseguridad alimentaria aguda y se estima que más de 100.000 menores sufrirán malnutrición antes de finales de año.
Perspectivas económicas y riesgos globales
La estabilidad alimentaria mundial se encuentra supeditada a la evolución de los conflictos en Oriente Medio. El Programa Mundial de Alimentos (PMA) ha advertido que, de continuar la desestabilización económica, la cifra de personas en niveles críticos de hambre podría marcar récords históricos en 2026.
Un factor determinante es la interrupción de rutas logísticas clave, como el transporte marítimo a través de Ormuz. Este bloqueo ha afectado el flujo de energía y fertilizantes, insumos básicos para la agricultura mundial, lo que podría empujar a 45 millones de personas adicionales a situaciones de inseguridad alimentaria aguda si no se alcanza una resolución en los próximos meses. Esta realidad técnica resalta la interconexión global, donde la crisis en una región impacta directamente en la capacidad de producción y en los precios de los alimentos a nivel mundial.
Impacto en la infancia y grupos vulnerables
Desde una perspectiva humanitaria, el informe destaca que los niños y las mujeres embarazadas son los grupos que enfrentan las mayores tasas de malnutrición aguda y severa. Actualmente, más de 35 millones de niños y niñas, junto a 9 millones de mujeres en periodos de gestación o lactancia, se encuentran en crisis nutricionales profundas.
En el Líbano, país que acoge a una gran población refugiada, el 24% de sus habitantes sufre niveles graves de inseguridad alimentaria. Los datos son especialmente alarmantes en las regiones más vulnerables del país, donde más de la mitad de los menores de dos años padecen pobreza alimentaria severa y un tercio de la población infantil llega a pasar jornadas enteras sin ingerir alimentos.
La respuesta de las organizaciones y el valor de la ayuda
Ante esta emergencia, las organizaciones que integran el Comité de Emergencia han desplegado planes de intervención técnica y humanitaria para mitigar los efectos de la inanición. Estas entidades trabajan sobre el terreno para proporcionar no solo alimentos, sino herramientas de resiliencia:
- Asistencia directa y salud: Organizaciones como Acción contra el Hambre y Médicos del Mundo mantienen clínicas móviles y sistemas de distribución de agua y nutrición vital para millones de personas en epicentros de crisis como Gaza, Sudán y Líbano.
- Protección de la infancia: Entidades con una larga trayectoria de servicio, como World Vision y Aldeas Infantiles SOS, centran sus esfuerzos en proteger a los niños que han perdido el cuidado parental y ofrecen refugio, apoyo psicosocial y kits de emergencia para familias desplazadas.
- Educación y medios de vida: Educo y Entreculturas (junto al Servicio Jesuita a Refugiados) trabajan en la continuidad educativa y la distribución de raciones alimentarias en albergues, mientras que Oxfam Intermón y Plan International apoyan la rehabilitación de infraestructuras básicas como panaderías locales y huertos familiares.
El Comité de Emergencia Español mantiene activo su llamamiento a la sociedad civil para recaudar los fondos necesarios que permitan sostener estas operaciones y reducir las consecuencias de esta crisis a través de donativos: https://www.comiteemergencia.org/emergencias/crisis-humanitaria-oriente-medio/#donar
El Comité de Emergencia Español representa la alianza entre ONG, medios de comunicación, empresas y la ciudadanía con el fin de canalizar la solidaridad ante emergencias humanitarias. Esta plataforma, fundada en 2017, se compone actualmente de ocho organizaciones internacionales expertas en ayuda humanitaria que incluyen a Acción contra el Hambre, Aldeas Infantiles SOS, Educo, Entreculturas, Médicos del Mundo, Oxfam Intermón, Plan International y World Vision. Todas estas entidades actúan de manera conjunta y bajo una misma voz a través de llamamientos de ayuda coordinados que permiten lograr una mayor eficacia en la respuesta a las crisis globales.
Desde su creación, la iniciativa ha recaudado más de 3,6 millones de euros, lo que ha permitido asistir a más de 72.000 personas con refugio y bienes básicos, facilitar acceso a agua potable a otras 65.000 y brindar apoyo escolar a más de 10.000 niños y niñas. Asimismo, el Comité de Emergencia Español está integrado en la Emergency Appeals Alliance (EAA), la red internacional de alianzas ante emergencias humanitarias operativa desde 2013.




