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ARQUEOLOGÍA

Descubren vestigios del incendio del Primer Templo del año 586 a.C.

El hallazgo ha sido posible gracias a un fenómeno de conservación que los investigadores califican de excepcional. 

(Redacción, 21/07/2026) | Un equipo de arqueólogos de la Israel Antiquities Authority (IAA) y de la Universidad de Tel Aviv ha descubierto en Jerusalén vigas de madera de gran tamaño con marcas de un incendio ocurrido hace aproximadamente 2.600 años. Las vigas fueron halladas en una excavación en el yacimiento conocido como Givati, situado en el área arqueológica sur del Monte del Templo. Los investigadores atribuyen la carbonización al fuego provocado por el ejército babilónico de Nabucodonosor II en el año 586 a.C., el episodio que destruyó el Primer Templo construido por el rey Salomón y que el texto bíblico recoge en 2 Reyes 25.

Según Efrat Bocher, directora de la excavación por parte de la IAA, las vigas formaban parte del techo de un patio interior de un edificio del período del Primer Templo. Cuando la estructura se derrumbó durante la destrucción, el yeso que recubría las paredes se derritió con el fuego y cubrió la madera carbonizada como una capa protectora. Ese sellado accidental permitió su conservación durante aproximadamente 2.600 años, un fenómeno que los investigadores califican de excepcional en el contexto arqueológico de Israel.

La Dra. Johanna Regev, investigadora de la IAA que estudia las vigas, destacó que es muy poco frecuente encontrar en territorio israelí madera antigua con un número tan elevado de anillos de crecimiento. Cada anillo corresponde a un año de vida del árbol y proporciona información que, combinada con otras técnicas de datación, permite a los arqueólogos determinar con mayor precisión la antigüedad de un hallazgo. Hasta ahora, los restos de este período solo podían fecharse dentro de márgenes de cientos de años. Según Regev, la cantidad de anillos conservados en estas vigas podría reducir ese margen a tan solo una década.

El ministro de Patrimonio de Israel, Amichai Eliyahu, valoró el descubrimiento en un comunicado oficial en el que afirmó que el suelo de Jerusalén sigue ofreciendo evidencia tangible de su pasado antiguo. El ministro subrayó que, en vísperas de Tisha b’Av, la fecha del calendario hebreo que conmemora la destrucción de ambos Templos, el hallazgo pone de manifiesto que la conexión con Jerusalén está enraizada no solo en la fe sino también en la historia, la arqueología y la memoria colectiva.

La excavación del yacimiento de Givati, un proyecto conjunto de la IAA y la Universidad de Tel Aviv dentro del Parque Nacional de las Murallas de Jerusalén, se ha convertido en uno de los enclaves arqueológicos más importantes para el estudio del período bíblico en la ciudad.

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