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ARQUEOLOGÍA

Descubren un fresco del siglo III que muestra una de las imágenes más antiguas de Jesús

Fresco del siglo III descubierto en una tumba de la antigua Nicea, en Iznik, que conserva una inusual imagen de Jesús como el Buen Pastor. Fotografía: Ministerio de Cultura y Turismo de Turquía.

Forma parte de una serie de hallazgos recientes que destacan la importancia de Anatolia en los orígenes del cristianismo. 

(Redacción, 04/06/2026) | Un equipo de arqueólogos ha anunciado en Iznik, Turquía, el hallazgo de una de las imágenes de Jesús mejor conservadas de los primeros siglos del cristianismo, un descubrimiento reciente que vuelve a situar a esta región en el centro de la historia de la fe cristiana. La investigación forma parte de una serie de excavaciones desarrolladas en la antigua Anatolia durante los últimos años, donde han salido a la luz iglesias, tumbas e inscripciones vinculadas a las primeras comunidades de creyentes.

En este marco, la profesora Candida Moss, de la Universidad de Birmingham, subrayó ante medios internacionales el valor de estos hallazgos y recordó que Turquía fue un escenario decisivo en los orígenes del cristianismo. Entre todos los descubrimientos sobresale un fresco del siglo III hallado en la antigua Nicea que representa a Jesús como el Buen Pastor. Los expertos consideran que se trata de una de las representaciones más antiguas conocidas de Cristo en edad adulta y destacan su extraordinario estado de conservación. La pintura permaneció protegida durante siglos en el interior de una tumba familiar sellada, lo que permitió su preservación en condiciones excepcionales.

La escena muestra a Jesús con cabello corto, sin barba y vestido con túnicas de estilo romano, una imagen que difiere de la iconografía posterior. Gracias a su notable conservación, los investigadores pueden observar con un detalle poco habitual cómo los primeros cristianos concebían la figura del Señor hace casi mil ochocientos años. De este modo, el hallazgo no solo aporta valor artístico, sino que también ilumina el proceso por el cual el cristianismo pasó de ser un movimiento perseguido a consolidarse en todo el Imperio romano.

Al mismo tiempo, las excavaciones han revelado evidencias del culto imperial centrado en la figura de los emperadores, un elemento clave para comprender el entorno de presión religiosa que enfrentaron los primeros creyentes. En distintos yacimientos han aparecido estatuas y restos relacionados con figuras como Marco Aurelio y Adriano. A la luz de estos datos, varios especialistas señalan que este contexto ayuda a interpretar con mayor claridad pasajes del Nuevo Testamento y, de manera especial, el libro de Apocalipsis.

Por otro lado, algunas de las siete iglesias mencionadas en Apocalipsis han aportado información especialmente valiosa. En Laodicea se ha identificado una iglesia doméstica del siglo IV, uno de los escasos ejemplos conservados de este tipo. En Sardes continúa el estudio de una gran iglesia del siglo VI que pudo influir en la arquitectura bizantina posterior. Mientras que en Esmirna, conocida hoy como Izmir, los investigadores han documentado inscripciones cristianas del siglo II que podrían figurar entre los testimonios escritos más antiguos de la fe.

La investigación se extiende también a otros enclaves significativos. En Pérgamo se ha identificado lo que podría ser una de las primeras representaciones de San Jorge en un frasco de peregrino del siglo V. Además, los trabajos han puesto el foco en un anfiteatro vinculado al martirio de creyentes. En Éfeso, por su parte, los arqueólogos han reconstruido aspectos de la vida cotidiana en época bizantina gracias a la excavación de un barrio sepultado tras un gran incendio. De allí han salido miles de objetos, desde cerámica hasta restos de alimentos y elementos relacionados con las peregrinaciones cristianas.

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