(Historia y Pensamiento protestante, 07/08/2026) | El vocablo bautista comenzó a utilizarse en la Inglaterra del siglo XVII para designar a un sector de separatistas de la Iglesia Anglicana. Los así llamados, defensores del bautismo de creyentes, se denominaban a sí mismos «creyentes bautizados» o «discípulos de Cristo», rechazando inicialmente el término bautistas por su asociación con la palabra anabautista, que en la mentalidad popular tenía injustamente connotaciones de herejía y sedición. Sin embargo, terminaron por aceptar la expresión, que aparece ya en una de las primeras confesiones de fe bautistas inglesas: la confesión de las iglesias comúnmente (pero falsamente) llamadas anabautistas (Londres, 1644).
Considerándoles herederos de los movimientos pre-reformistas que abogaron en el pasado por la regeneración de la Iglesia Católica, algunos historiadores remontan los orígenes de los bautistas a los anabautistas (literalmente, rebautizadores) evangélicos del siglo XVI, propulsores de la denominada Reforma radical. Los comienzos del anabautismo evangélico se encuentran en Zurich, entre los discípulos del reformador suizo Ulrico Zwinglio (1484-1531) quien, a partir de 1522, y con el apoyo del gobierno cantonal, emprendió una importante tarea de reforma religiosa en el cantón de Zurich. Las discrepancias que sobre el bautismo surgieron entre Zwinglio, partidario del bautismo infantil, y algunos de sus colaboradores, condujeron a una ruptura en el seno del movimiento reformista de Zurich y al nacimiento del anabautismo evangélico en 1525. Perseguidos cruelmente en Europa, los anabautistas evangélicos defendieron doctrinas y prácticas con las que los bautistas actuales se identifican, como también otras denominaciones evangélicas.
Sin embargo, la evidencia histórica apunta a que los bautistas tienen sus raíces en el separatismo inglés del siglo XVII, de inspiración puritana, y que tuvo una de sus expresiones en el congregacionalismo (Robert Brown, 1581). Seguidores del congregacionalimo en el exilio fueron los ingleses John Smyth (¿-1612), Thomas Helwys (1550?-1616?) y John Murton (¿-1625?), quienes en 1610 fundan la primera iglesia bautista en Amsterdam, que se caracteriza por su afinidad con los principios reformados, una teología arminiana en lo que respecta a la soteriología, el bautismo de creyentes y el gobierno congregacional de la iglesias, recogidos en una confesión de fe: Una declaración de fe de una congregación inglesa en Amsterdam, Holanda (Helwys, 1610). Son los llamados «bautistas generales». Con el retorno de esta congregación a Inglaterra, surgirá la primera iglesia bautista en suelo inglés (Spitalfield, Londres, 1611), que se distinguirá por su decidida defensa de la libertad religiosa y su actividad evangelizadora.
En 1640, y por influencia de los colegiantes holandeses -menonitas partidarios del bautismo de adultos y por inmersión- una iglesia congregacionalista de Southwark, Londres, de confesión calvinista, adopta esta forma de bautismo como distintivo doctrinal. Surge así la primera iglesia bautista particular de Inglaterra, así llamada por su teología calvinista. En 1651 todos los bautistas ingleses, generales y particulares, ya han adoptado el bautismo de adultos por inmersión, y durante la década de 1650 surgirá el asociacionismo, tan característico de los bautistas. Desde Inglaterra, Los bautistas, en sus dos ramas, se extenderán durante los siglos XVIII y XIX por las colonias inglesas en Asia y Norteamérica, y por el continente europeo, merced a la labor misionera de algunos de sus representantes más ilustres: William Carey, Roger Williams, Adoniram Judson, Lutero Rice, Johann Gerhardt Oncken, William I. Knapp -fundador de la primera iglesia bautista española (Madrid, 1870)-, y otros, defendiendo los principios que dan fe de su afiliación protestante: autoridad de la Biblia, justificación por la fe, rechazo del sacramentalismo, necesidad de regeneración espiritual, bautismo de creyentes y por inmersión, sacerdocio universal de los creyentes, la iglesia como comunión voluntaria de los regenerados, ejemplaridad de vida, separación de la Iglesia y el Estado, gobierno congregacional de la iglesia, defensa de la libertad religiosa y de conciencia, transformación positiva de la sociedad.
Autor: Julio Díaz Piñeiro (Protestantismo en 100 palabras, Consejo Evangélico de Madrid, 2005)
Bibliografía
Anderson, Justo, Historia de los bautistas, tomos I (1993, 3ª ed.), II (2001, 3ª ed.) y III (1990). Casa Bautista de Publicaciones (El Paso, Tx.,1990); Blanke, Fritz, Hermanos en Cristo; Hughey, J. David, Los bautistas en España, Comisión de Educación y Propaganda de la Unión Evangélica Bautista Española (Madrid, 1985); Lumpkin, William L., The baptist confessions of faith, Judson Press (Chicago, 1959).
*****
Historia y Pensamiento Protestante es la nueva sección que Actualidad Evangélica ha puesto en marcha para acercar a sus lectores la historia, las instituciones, las corrientes teológicas y las principales tradiciones del protestantismo, tanto en España como en el ámbito internacional. Puede consultar más información en la siguiente noticia.




