(Barcelona, 15/09/2026) | Barcelona ha dado un paso adelante en la recuperación de la memoria histórica del protestantismo catalán con la presentación del proyecto que identifica y visibiliza los cinco antiguos recintos protestantes en los cementerios de la ciudad. La iniciativa, impulsada conjuntamente por el Consell Evangèlic de Catalunya (CEC), la Institució Bíblica Evangèlica de Catalunya (IBEC) y Cementerios de Barcelona, ha culminado con la inauguración de un panel conmemorativo en la antigua puerta de acceso al Recinto Protestante del cementerio de Sant Andreu, un espacio que durante décadas había permanecido olvidado en la memoria colectiva.
La jornada, celebrada en la capilla del cementerio de Sant Andreu, ha contado con la presentación de la investigación histórica dirigida por Noemí Cortés, pastora y presidenta de la IBEC, así como con las intervenciones de Guillem Correa, secretario general del CEC; Miquel Trepat, director general de Cementerios de Barcelona; Richard Sánchez, comisario de Participación Ciudadana y Diversidad Religiosa del Ayuntamiento de Barcelona, y Ramon Bassas, director general de Asuntos Religiosos de la Generalitat de Catalunya.

Una memoria silenciada por la legislación del siglo XIX
La investigación de Cortés, iniciada hace más de tres décadas a raíz de la localización de un antiguo plano en el cementerio de Sant Gervasi, ha permitido documentar la existencia de cinco espacios funerarios protestantes en Barcelona: Poblenou, Sant Andreu, Les Corts, Sant Gervasi y Montjuïc. Estos recintos, creados durante el siglo XIX, eran consecuencia de una legislación que obligaba a separar los enterramientos según la confesión religiosa y que imponía condiciones especialmente restrictivas a los protestantes.

«Los cementerios protestantes no podían tener capillas ni ninguna muestra visible de la fe», ha explicado Cortés, que ha detallado cómo los enterramientos debían hacerse de manera discreta, sin cantos, lecturas ni predicaciones visibles para la población. En algunas ocasiones, los funerales se realizaban de noche para que quedaran ocultos, después de esperar días para obtener el permiso correspondiente. Esta situación de marginación comenzó a cambiar durante la Segunda República, cuando se eliminaron las separaciones confesionales y los cementerios pasaron a ser municipales.
«Los cementerios protestantes no podían tener capillas ni ninguna muestra visible de la fe», ha explicado Cortés, que ha detallado cómo los enterramientos debían hacerse de manera discreta, sin cantos, lecturas ni predicaciones visibles para la población. En algunas ocasiones, los funerales se realizaban de noche para que quedaran ocultos…
El recinto de Sant Andreu, construido en 1834, destaca por haber sido originalmente destinado a los enterramientos protestantes y de abortos, antes de convertirse en 1939 en el Recinto Libre para acoger a personas no católicas ante la falta de espacio en los otros cementerios barceloneses. La puerta tapiada que daba acceso independiente desde el exterior, hoy recuperada como espacio de memoria, es testimonio de esta separación física impuesta por la normativa de la época.

«Los olvidados de la última memoria histórica»
Durante su intervención, Guillem Correa ha celebrado la recuperación de estos espacios como una cuestión de memoria colectiva y «un paso en la buena dirección», destacando la importancia de la investigación para recuperar una parte de la historia del pueblo evangélico, «los olvidados de la última memoria histórica». Correa ha subrayado que recuperar, preservar y hacer visible esta memoria es también reconocer la presencia histórica del protestantismo en Barcelona y en Cataluña, una tarea pendiente que hace años que el CEC reivindica.
Cortés ha recordado que el recinto de Sant Andreu era un espacio de inclusión donde se enterraban protestantes, judíos, masones, anarquistas, republicanos y no bautizados: «Una muestra de que el pueblo evangélico acoge a todos». El nuevo panel instalado en la puerta tapiada explica la historia de este espacio y permite a los visitantes reconocer una parte del cementerio que durante años había dejado de ser identificada como protestante, ya que incluso se había suprimido el nombre en el recinto sexto, que solo constaba como recinto hebreo.
El proyecto, que cuenta con el apoyo institucional de Cementerios de Barcelona, incluye la colocación de paneles informativos en todos los recintos identificados y la incorporación de esta historia a las visitas guiadas del cementerio, en el marco de lo que se ha llamado la «museificación» del espacio. «Queremos hacer memoria de estos hechos y que no queden en el olvido», ha afirmado Cortés, que ha subrayado la importancia histórica de estos espacios como testimonio de una persecución y de unas situaciones «muy duras de las que nadie habla y que son desconocidas por buena parte de nuestra sociedad».
Con este acto, Barcelona no solo recupera la memoria de sus cementerios protestantes, sino que reconoce una comunidad que, como ha resumido Cortés, «estaba y continúa estando»
La iniciativa se enmarca en un esfuerzo más amplio del CEC por visibilizar la presencia histórica del protestantismo en Cataluña, que incluye publicaciones como el libro sobre las iglesias evangélicas históricas de Barcelona, editado en 2011 con el apoyo del entonces alcalde Jordi Hereu. Con este acto, Barcelona no solo recupera la memoria de sus cementerios protestantes, sino que reconoce una comunidad que, como ha resumido Cortés, «estaba y continúa estando».
Fuente: Consell Evangèlic de Catalunya, Agencia Flama / Redacción: Actualidad Evangélica







