(Historia y Pensamiento protestante, 08/07/2026) | El anglicanismo es el desarrollo histórico del cristianismo en Inglaterra. Entre el siglo III y el siglo XVI se desarrolló una Iglesia en conexión con Roma, pero con algunas características peculiares. La Reforma protestante permitió a la Iglesia de Inglaterra regresar a la fidelidad a las Sagradas Escrituras y al espíritu de la Iglesia primitiva, conservando todos aquellos elementos de catolicidad que no se oponían a este espíritu.
Desde el siglo XVII a nuestros días, la Iglesia de Inglaterra, llevada por un espíritu misionero, ha organizado iglesias alrededor del mundo que forman la Comunión Anglicana, con una presencia aproximada de 78 millones de creyentes. A este conjunto de iglesias se le llama en la actualidad anglicanismo.
El anglicanismo encuentra su fuente de autoridad en primer lugar en la Biblia, “la Sagrada Escritura contiene todas las cosas que son necesarias para la salvación, de modo que nada de lo que en ella no se lee ni por ella se puede probar, debe exigírsele a hombre alguno que lo crea como artículo de fe, o que lo considere como requisito necesario para su salvación” (declaración de doctrina).
La Comunión Anglicana ha retenido el triple ministerio de diáconos, presbíteros y obispos, manteniendo el episcopado histórico como un elemento de comunión con la Iglesia de todos los tiempos.
Otra característica es ser una iglesia litúrgica, es decir, que considera la adoración pública a Dios como algo tan importante que no debe dejarse a la improvisación o espontaneidad; esta última debería estar reservada a la adoración privada. La Liturgia o Libro de Oración Común es una de las señas de identidad del anglicanismo.
Las iglesias de la Comunión anglicana se gobiernan por sínodos democráticos presididos por un obispo. Los sínodos están compuestos por clérigos y laicos en igual número, representando la totalidad de la Iglesia.
En España, el anglicanismo se organizó en 1868, cuando un grupo de exsacerdotes católico-romanos se exiliaron en Gibraltar por motivos de conciencia y decidieron organizar una iglesia tomando el modelo de la Iglesia de Inglaterra. Este hecho dio lugar a la formación de la Iglesia Española reformada Episcopal (IERE).
Esta iglesia eligió en 1880 a Juan Bautista Cabrera como primer obispo, quien fue consagrado por obispos anglicanos de Irlanda y comenzó su expansión por todo el territorio nacional. Actualmente está presente en las principales ciudades de España y cuenta con un obispo diocesano, Carlos López Lozano, y veintidós parroquias.
Existe también una diócesis anglicana en Gibraltar, dependiente de la Iglesia de Inglaterra, con jurisdicción en España, que atiende espiritualmente a los anglicanos de habla inglesa.
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Autor: Carlos López Lozano – “Protestantismo en 100 palabras” (Consejo Evangélico de Madrid, 2005)
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Bibliografía.
Juan Bautista Cabrera, La Iglesia en España desde la Edad Apostólica hasta la invasión de los sarracenos. Reseña histórica (Madrid, 1910); Catecismo de doctrina cristiana. Para uso de los feligreses y adherentes de la Iglesia española reformada Episcopal (Madrid, 1969).; Fry, Roger, El anglicanismo en España (Madrid, 1978); Ser, Confesiones cristianas en España, Centro Ecuménico de Misioneras de la unidad; Neill Stephen, El anglicanismo (Madrid, 1986); López Lozano, Carlos, Precedentes de la Iglesia Española Reformada Episcopal, Iglesia Española Reformada Episcopal (Madrid, 1991); Recensión de F. Martín Hernández, Salmanticensis, núm. 39, año 1992; López Lozano, Carlos, La tolerancia católica a debate; Dos cartas del misionero norteamericano W. H. Gulick y del pastor español Emilio Martínez (1904), en Anales de Historia Contemporánea (Murcia, 1987).
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