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500 AÑOS DE REFORMA PROTESTANTE / por Juan Manuel Quero

El 500 Aniversario de la Reforma Protestante y las reacciones antagónicas

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Congregación nacional del Concilio de Trento, Mayo 1633 -  Palazzo Pretorio (Museo Diocesano Tridentino) / Autor: Elía Naurizio (Trento, 4 de febrero de 1589 - Trento, 8 de noviembre de 1657) - Ampliar imagen

(JUAN MANUEL QUERO, 25/08/2017) |  Este año 2017 está resultado ser uno de estos, que inexorablemente está dejando una huella indeleble, de la importancia que en Historia de la Humanidad ha tenido y está teniendo, lo que en palabras capitales llamamos, la Reforma Protestante.

Efectivamente, el 500 aniversario de la Reforma Protestante, que ha tenido su referencia cronológica para esta celebración el 31 d octubre de 1517, es decir, cuando quien fue monje agustino, Martín Lutero, expuso en la puerta de Iglesia de Todos los Santos, en Wittenberg, las famosas 95 tesis. Después del tiempo pasado, y por el énfasis de este evento conmemorativo también, los historiadores podrán encontrarse innumerables documentos, fruto de las distintas investigaciones que en estos últimos años, han estado rastreando todos los vestigios respecto a sus inicios y desarrollo, amén de los nuevos documentos que conformarán toda una historiografía muy bien documentada. Esto permitirá dejar una constancia clara de lo que es esta realidad, frente a leyendas y mitos que la «murmuración histórica» siempre en funcionamiento debido a aquellos que quieren colar ideologías espurias, y rabias contenidas o desfogadas en otros casos, ante la verdad que la perspectiva histórica pone de relieve.

Estas reacciones manifiestas y antagónicas en diferentes medios, como es el caso del artículo publicado en El País, «Martín Lutero: Mitos y realidades» [1] de María Elvira Roca Barea, muestran una sintomatología que apuntan hacia una ideología que utiliza conceptos y aseveraciones como si tuviesen un respaldo contundente e historiográfico, pero que dista mucho de la realidad. Pongamos como ejemplo a Roca Berea,  que sin tener una formación reglada como historiadora, señala con vigor, pero sin rigor, algo que responde a crear expectación, sobre todo, de aquellos que suman filas en la misma ideología de ella[2]. En el fondo parece seguir existiendo una especie de «sicología de Contrarreforma», y aunque parezca totalmente anacrónica, y sin sentido, sobre todo después del Segundo Concilio Ecuménico del Vaticano,  parece que el Concilio de Trento, el de la Contrarreforma, sigue teniendo una resonancia en España, a pesar de que estemos en el Siglo XXI.  Pero estas extrañas reacciones a las que estamos acostumbrados los españoles, muestran algo positivo respecto a la Reforma Protestante, y a los eventos conmemorativos que se están llevando a cabo; esto es que los valores y los principios de la Reforma Protestante, siguen siendo vigentes y relevantes. Esto preocupa a aquellos que tienen una ideología, o una religión, que no soporta la verdad, y los hechos incontestables, que se forjan en un marco de libertad, y de énfasis en lo que es un estado de derecho para todo aquel individuo, que aunque no sea católico, o no sostenga lo que algunos quieren mantener bajo un halo de autoritarismo, puedan hacerlo sin ser tachados, de «germánicos», advenedizos, o contrarios a un país.

Cuando uno lee lo que la filóloga [no historiadora] Roca Berea escribe, parece estar leyendo al recalcitrante y antagonista Marcelino Menéndez y Pelayo, en lo que él tituló «Historia de los Heterodoxos Españoles». Casi todo lo escrito por Roca Berea, se encuentra en el texto Menéndez y Pelayo. Unas pocas líneas tan solo demuestran lo que digo, aunque si examinamos el texto del voraz escritor, términos como «germánico», e ideas sobre «antijudaísmo» o «antilatino» son comunes en su libro.

[…] pasó por la Universidad de Witemberg, en Alemania, donde entonces residía el maldito de Martín Lutero, heresiarca famoso, y Felipe Melanchton […] Lutero, que vino a traer no la reforma, sino la desolación; no la antigua disciplina, sino el cisma y la herejía; y que, lejos de corregir ni reformar nada, autorizó con su ejemplo el romper los votos y el casamiento de los clérigos […]como el movimiento ni empezó ni hizo grandes progresos en Italia, foco principal del arte y de la ciencia restaurados, sino en Alemania, país antilatino y anticlásico por excelencia; como Erasmo y todos los demás que abrieron el camino a Lutero eran también germanos y no latinos, y emplearon la mitad de sus escritos en diatribas contra el paganismo de la corte de León X; […]La propagación rápida del protestantismo ha de atribuirse, entre otras causas, al odio inveterado de los pueblos del Norte contra Italia, a esa antipatía de razas, que explica gran parte de la historia de Europa desde la invasión de los bárbaros[3].

Así algunos antiluteranos y otros que siguen en una especie de movimiento de persistencia de «contrarreforma», o «luteranofobia», aportan temas muy comunes entre ellos, para señalar a los protestantes como creyentes no deseables, que tienen su origen en hombres «malditos» como dijera Menéndez y Pelayo. Entre estos recurrentes temas con los que se quiere fustigar, están estos asuntos que comento en las líneas que siguen.

Se suele apuntar que la Reforma Protestante es algo puramente «germánico», ajeno a España, lo cual es una vez más falta de conocimiento histórico, pues si bien Lutero es uno de los ínclitos protagonistas de la Reforma Protestante, hubo otros muchos, durante, antes y después, en diferentes pueblos de Europa, inclusive como es muy evidente, en España. La Reforma Protestante del XVI, tiene una seña de autoctonía española de diáfana clarividencia. El Dr. Manuel Díaz Pineda documenta y desarrolla una tesis doctoral sobre este tema. Esta tesis que obtuvo una calificación de sobresaliente «cum laude», constata esta realidad quedando clara y sobradamente probada la originalidad y aportación que la Reforma Protestante del XVI recibe en España[4]. Nombres como Juan de Valdés, Pedro de Osma, Pedro de Lerma, Juan Gil, Francisco de Enzinas, Juan Pérez de Pineda, Constantino Ponce de la Fuente, Casiodoro de Reina, Cipriano de Valera, Francisco de San Román, Carlos de Seso, Julián Hernández, etc., nos hablan de un largo elenco de líderes notables en suelo español, que a pesar de la ferocidad del Oficio de la Santa Inquisición, brazo ejecutor de la Contrarreforma, dejaron un gran sembrado que germinó y dio fruto abundante. Las mismas procesiones de Semana Santa que en las calles de España ocupan la mayor parte del territorio, enfatizando las imágenes religiosas, con los penitentes y capirotes, se nos presenta como uno de los patrimonios identitarios del país; pero, en realidad, esta es una de las evidencias que todavía existen, y que se remontan a la respuesta del Concilio de Trento, para contrarrestar la Reforma Protestante, que rechazaba lo que la Biblia prohibía, como es la idolatría. Esto nos indica que los protestantes o evangélicos también estaban presentes en aquel tiempo, aunque estuviesen contenidos, perseguidos, y muchos de ellos exiliados. El pueblo protestante era ya una realidad significativa en aquél tiempo[5].

La influencia cultural de la Reforma Protestante también llegó a España y se desarrolló con características propias, lo cual ha incidido de forma poderosa y positiva en la conformación de una sociedad moderna, a pesar de las oposiciones y de los fuertes atavismos, que se procuraban mantener en las ideologías del Medievo. El sistema educativo desarrollado por imperativo de la Reforma, comprendía toda una pedagogía que buscaba el desarrollo intelectual de los pueblos, para forjar una independencia mayor para acercarse a la Biblia y poderla leer. Destacarían pedagogos como Juan Amós Comenio, quien actualmente sigue siendo referencia obligada en España, y en todo el mundo, para comprender la Historia de la Educación. Cuando, en el artículo de «El País», Roca Berea utiliza unas palabras de Castelar para intentar reforzar la idea de Menéndez y Pelayo, de que el protestantismo es una especie de injerencia en España; pero, quizás se olvida, o lo más seguro sea que desconozca, que Castelar junto a otros como Práxedes Mateo Sagasta, Gabriel Rodríguez, Segismundo Moret y algunos más, formaba parte de la Sociedad Abolicionista Española, que en 1865 fundaría el protestante  Julio Vizcarrondo. La misma Institución Libre de Enseñanza (ILE), se movería bajo una fuerte influencia de los principios protestantes, bebiendo constantemente del Krausismo, y de personajes como Froebel, Pestalozzi, y otros muchos protestantes[6]. Asimismo, serían también protestantes los que procurarían el ascenso de la mujer para que pudiera acceder a la Universidad.  El Instituto Internacional de Señoritas,  localizado en Madrid, en la calle Miguel Ángel, 8, es un monumento protestante, que nos habla del esfuerzo de aquellos protestantes que hicieron todo lo posible para que esto fuese así. Allí estudiarían muchas mujeres de los políticos, y de otros insignes intelectuales españoles. Hoy es conocido como Fundación José Ortega y Gasset[7].

Lutero publica un libelo, «Von den Juden und ihren Lügen», («De los judíos y sus mentiras») con el que evidentemente los protestantes o evangélicos no podemos estar de acuerdo. Hay que recordar que Lutero era un monje agustino, y que la Iglesia Católica, así como la mayoría de los estamentos en aquel tiempo, era muy antijudía. Qué decir tiene, la cantidad de judíos que murieron también en la hoguera junto a otros protestantes, debido al impulso del Oficio de la Santa Inquisición impulsada por los Reyes Católicos, nombrando como Gran Inquisidor al monje Tomás de Torquemada; qué decir tiene que muchos serían expulsados a menos que profesaran una conversión al catolicismo. Aunque la Sra. Roca indique en su libro  que la Inquisición en España fue algo baladí, y que no murieron muchos, ni afectó demasiado a la vida de España, la realidad es otra muy diferente. Investigaciones recientes indican que la Santa Inquisición mató a unos 65.000 judíos[8]. En su ensayo «El hecho de que Jesucristo nació judío», Lutero defendía a los judíos, y condenaba el trato vejatorio que se les estaba dando[9]. Ahora bien, que se hayan utilizado escritos suyos, elaborados en contextos muy diferentes, y especialmente su nombre, para defender posturas que seguramente él nunca hubiese defendido en una época tan diferente, no debe de guiar a la conclusión de que se le puede imputar esto al reformador. Hemos de recordar que muchos protestantes dieron su vida por proteger a los judíos del holocausto, entre ellos el pastor y teólogo luterano Dietrich Bonhoeffer (1906-1945)[10].

Una de las formas de intentar desprestigiar la Reforma Protestante, es la de tratarnos como cismáticos, herejes, sectas, etc. Incluso la forma de intentar cometer este crimen contra la buena imagen y el honor de los protestantes, o evangélicos españoles, es la de denigrar la realidad histórica, tratando de infravalorar las aportaciones y avances realizados, y tratando de mitos las verdades innegables que los anales de la Historia de la Humanidad recogen ya de forma irrefutable. Historiadores protestantes, y otros que no lo son, ya dejaron constancia de la realidad protestante en España. El catedrático de Historia Moderna y Contemporánea de la Universidad de Murcia, Juan Bautista Vilar, introduce de forma evidente, que el protestantismo del XVI también se dio en suelo español[11]. El historiador Cesar Vidal, en su libro El Caso Lutero, y especialmente en su publicación más reciente (2016) El legado de la Reforma: Una herencia para el futuro. El catedrático abulense Francisco Ruiz de Pablos no solamente reafirma la realidad del protestantismo en suelo español desde los años de la Reforma del XVI, sino que además expresamente defiende que la política antirreformista que se mantuvo en España afectó a nuestro país, tanto culturalmente, como en su alejamiento del resto de Europa, identificando al protestantismo como agente catalizador de avance social[12]. No podemos descontextualizar los conceptos, observaciones y sentencias del entorno vital donde se mueven. Les guste o no a muchos, el protestantismo es un aspecto muy importante en la Historia de España. Formó parte de una sociedad determinada, con sus propias idiosincrasias, y hoy sigue formando parte de España con nuevos retos y necesidades.

Lutero es uno de los personajes más destacados de la Reforma Protestante, pero él no es la Reforma del XVI. En realidad él estaba representando a un pueblo que gritaba «basta ya». En sus 95 tesis se expresaba esto también. Nosotros no tenemos a personas beatificadas o elevadas a santos de altares, como es el caso de la Iglesia Católica. No predicamos a Lutero, quién tuvo también sus errores, como todo ser humano. El protestantismo no predica la Reforma Protestante, predica el Evangelio, la Biblia, a Cristo en definitiva. Tal como he expuesto en mi libro Vigencias y valores de la Reforma Protestante, son esos principios bíblicos los que siguen siendo vigentes. Estos son los que inyectaron una forma de vida diferente en los pueblos, separándose de la religión como institución o jerarquía politizada, para  poner en práctica una relación personal con Dios, y cercana a los individuos, fuese cual fuera su condición social. Esta es una reforma constante, que sigue, que es necesaria; y que está por encima de las reliquias. La Iglesia de todos los Santos de Wittenberg, donde se cree que se clavaron las 95 tesis de Lutero sigue siendo un aviso para todos, sea cual sea el tipo de religión que se profese. No es tan importante si se clavaron o no en la puerta de la iglesia, aunque los testimonios y contexto apuntan a que así fuera. Lo importante es lo que allí se manifiesta, que el perdón de Dios no se compra; y que el mensaje de Cristo es para todos, sin más intermediarios oportunistas[13]. Las reliquias contenidas en el interior de aquella iglesia, contrastan con la fe y con la gracia que se predicaba al otro lado de la puerta, por aquellos hombres y mujeres, que sabían diferenciar entre el comercio de una religión, y el amor de Dios expresado en Cristo.

QUERO

Desde aquí quisiera construir un puente para el diálogo, para que incluso aquellos que creen estar cargados de razones, para hablar en contra de Lutero, Calvino, Knox, Melanchton, Zuinglio, Casiodoro de Reina, y de otros protestantes, puedan acercarse, o permitan que nos acerquemos a ellos. Podemos tratar también de los valores bíblicos, de esos por los que muchos fueron torturados, e incluso  quemados; porque estos principios no tienen dueños, ni monopolios, y siguen siendo vigentes para cambiar nuestras vidas y transformar la sociedad de nuestro país, donde los focos de corrupción y de maldad siguen requiriendo una actuación al respecto. Nosotros no tenemos a los reformadores del XVI en altares, ni los hemos beatificado, pero agradecemos que hayan luchado por buscar la autenticidad y el protagonismo del Evangelio: «sola scriptura», «sola gratia», «sola fide». Por ello conmemoramos el 500 Aniversario, y seguimos celebrando que Dios sigue siendo el mismo y que tiene todo el poder para transformar nuestras vidas, y seguir realizando la «reforma necesaria», pues conscientes de que seguimos siendo imperfectos, «la reforma sigue».


[2] En su libro Imperofobia y leyenda negra, que se ha convertido en un best seller, estando este año 2017,  en su novena edición, Roca  dio en la diana de lo que a mucha gente le gusta leer. Esto es aquello que lleve la contraria a lo instituido, y que llame la atención, pues vuelca [quiere dar esa impresión] muchas cuestiones que están documentadas historiográficamente. Una buena oportunidad para introducir sus ideologías, que son también las de otros que con una línea chauvinista y católica, defienden a España, como si esta fuese solamente el país de aquellos que piensan como ella.

[3] Marcelino Menéndez y Pelayo. Historia de los Heterodoxos Españoles II. Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos, 1956, p. 480, 415.

[4] Cf. Manuel Díaz Pineda. La Reforma en España (Siglos XVI-XVIII): Origen, naturaleza y creencias. Viladecavalls, Barcelona: Editorial Clie, 2017.

[5] Cf. Juan Manuel Quero Moreno. Teologismos: una perspectiva diferente. Sevilla: Imprime Publidisa, 2015, pp. 108, ss.

[6] Cf. Juan Manuel Quero Moreno. Enseñar para la vida: El protestantismo en Pestalozzi y en el krausismo español. Nueva edición adaptada. Sevilla: Publidisa, Mayo 2015.

[7] Cf.Juan Manuel Quero. Historia del Protestantismo en España: Los colegios evangélicos. [Nueva edición adaptada y ampliada]. Sevilla: Publidisa, 2015, pp.189-210.

[8] Carlos Benjumeda. «La Inquisición mató 65.000 judíos en apenas tres siglos». En: El Diario de Cádiz, 20 de marzo de 2011. [En línea]. Disponible en:< http://www.diariodecadiz.es/provincia/Inquisicion-mato-judios-apenas-siglos_0_461654218.html> [Consultada el 28 de julio de 2017].

[9] Martin Luther. «That Jesus Christ was Born a Jew» Trans. Walter I. Brandt, in Luther's Works. Philadelphia: Fortress Press, 1962, pp. 200–201, 229.

[10] Cf. Juan Manuel Quero Moreno. Vigencias y valores de la Reforma Protestante. Málaga: Imprime Read On Time, pp. 256, 257.

[11] Cf. Juan Bautista Vilar. Intolerancia y libertad en la España contemporánea: Los orígenes del Protestantismo Español Actual. Madrid: Ediciones Istmo, 1994, pp. 22-23.

[12] Cf. Manuel Díaz Pineda. Ob. cit. 9-12.

[13] Cf. Ob. cit. Juan Manuel Quero Moreno. Vigencias y valores de la Reforma Protestante, pp. 69 ss.


© 2017. Este artículo puede reproducirse siempre que se haga de forma gratuita y citando expresamente al autor y a ACTUALIDAD EVANGÉLICA. Las opiniones de los autores son estrictamente personales y no representan necesariamente la opinión o la línea editorial de Actualidad Evangélica.

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Todos los cristianos evangélicos debemos mucho a la Reforma Protestante, estando más unidos a esta de lo que podríamos pensar. Yo no me considero ni luterano, ni calvinista, ni zwingliano, ni seguidor de algunos de los reformadores más o menos destacados de ese tiempo tan significativo; pero,  me puedo identificar con una buena parte de sus enseñanzas, pues, hay algo común, y es la base de Las Escrituras.

Muchos evangélicos podríamos decir que nos convertimos en un contexto que nada tiene que ver con la Reforma Protestante, y que Cristo se nos reveló a través de la lectura de la Biblia, o de una predicación o mensaje que tenía esta base, sin más datos, o planteamientos de terceros. Esto que es lo que yo llamo «evangelicalismo», es decir, el surgimiento de creyentes e iglesias por un encuentro con el evangelio, y por tanto con Cristo, no está ajeno de una realidad, que queramos o no, nos une con la Reforma Protestante, --a pesar de que esto no suponga que seamos iglesias reformadas en el sentido histórico a lo que se refiere esta clasificación.

El encuentro con la Palabra de Dios ha sido facilitado, porque muchas personas no escatimaron esfuerzo, --especialmente desde esta Reforma del siglo XVI--, para que la Biblia pudiera ser asequible a todas las personas. Esto significaría traducirla a las lenguas vernáculas, en el idioma de cada pueblo, pues solamente podría encontrarse la traducción en latín, de La Vulgata, realizada por uno de los Padres de la Iglesia, como fue San Jerónimo.

Pocos, sabían leer, pero más distante se haría el conocimiento de la Biblia en latín, que solamente estaba al alcance de muy pocos, además del clero. Por otro lado habría que liberalizarla de la posesión de los que habían hecho de ella un monopolio de su traducción, lectura e interpretación, para que pudiesen adquirirla y leerla todas las personas. Por ello entre las «cinco solas» de Reforma Protestante, que marcan los énfasis de la misma, la primera era «Sola scriptura».

Así podríamos hablar de La Biblia de Lutero, de la que ya he comentado diferentes cuestiones en otras reflexiones. Esta última, en la que trabajó hasta su muerte, sería la base para muchas versiones y biblias en el idioma germano y en otros lugares.



Juan Manuel Quero Moreno. «Un nuevo descubrimiento relacionado con la Biblia de Lutero». En: Actualidad Evangélica. [En línea]. Disponible en: <http://www.actualidadevangelica.es/index.php?option=com_content&view=article&id=8501:un-nuevo-descubrimiento-relacionado-con-la-biblia-de-lutero&catid=37:pensamiento> [Consultada el 10 de junio de 2016];

Nathalie Rabines Rodríguez. «Proceso de la traducción de la Biblia de Martín Lutero». Facultad de Traducción e Interpretación Universitat Autònoma de Barcelona. [En línea]. <https://ddd.uab.cat/pub/tfg/2015/tfg_25863/RABINES_RODRIGUEZ_NATHALIE_1268864_TFGTI1415.pdf>. [Consultada el 10 de junio de 2016].



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